Después de mucho tiempo retirada de los escenarios Pastora Vega vuelve a subirse a uno, en esta ocasión junto a Juan Ribó, su pareja actual, para protagonizar la versión teatral española del largometraje francés “Une Liaison pornographique” de Philippe Blasband. Dirigidos por Manuel González Gil y tras pasar por Barcelona, Vega y Ribó llegan a Madrid con esta historia de pasión, amor y sentimientos.
• ¿Qué vamos a ver sobre las tablas?
Un hombre y una mujer hablan con una tercera persona (que puede ser un terapeuta, un periodista, el autor de la obra o nuestras propias mentes) sobre algo que les ha sucedido. El montaje muestra esas conversaciones y escenifica los recuerdos que los dos tienen el uno del otro.
• En la película hay escenas de “cama”. ¿Aquí también?
Sólo puedo contestar que este tema está muy bien resuelto y tampoco se subraya en exceso, lo suficiente para contar lo que se quiere.
• ¿Dónde es más complicado hacer este tipo de escenas?
Seguro que en teatro, aunque cuando tú entiendes lo que estás haciendo, está justificado dentro de ti y dentro del contexto de la función no hay problema.
• ¿Cómo es la mujer a la que interpreta?
Es una mujer muy verborreica, que da dos pasos adelante y tres atrás pero a la vez es muy valiente, sabe tomar la iniciativa, muy sincera y con sentido del humor.
• Y ¿cómo habla del hombre?
Como una mujer que realmente se ha quedado muy tocada con esta experiencia. No puede evitar tenerlo muy presente y habla desde la fascinación y la sorpresa.
• Estos personajes recurren a un anuncio de contactos para conocerse. ¿Por qué cree que este tipo de páginas están cada vez más de moda?
Por las prisas y la sensación de que el tiempo hay que aprovecharlo al máximo. Así se elimina todo el protocolo previo.
• ¿Por qué ha decidido volver ahora a subirse a un escenario?
Ya hacía mucho tiempo que me apetecía pero por distintos motivos no había sucedido. Tenía ganas de hacer algo que me apeteciera, con gente que me apeteciera y que se dieran unos mínimos. Este era el momento.
• ¿Y cómo está resultando la experiencia?
Muy positiva. Estoy muy contenta y nos lo pasamos muy bien en el escenario. Cada día es un disfrute y he aprendido mucho.
• ¿Cómo afronta la llegada a Madrid?
Es una mayor responsabilidad pero después de las cuarenta funciones en Barcelona y la gira por el norte de España llego tranquila.
• Usted es licenciada en Derecho. ¿Cómo empezó en esto?
Fue casual. Venía de una familia de artistas, pero yo no tenía esa vocación. Un día acompañé a mi hermana a una prueba para presentar un programa de televisión y acabaron escogiéndome a mí.
• Y sus hijos, ¿le gustaría que se dedicaran a esto?
Creo que ya no hay remedio, lo llevan en la sangre (risas). Mi hijo mayor es un músico maravilloso y al pequeño se le ve el plumero de una forma increíble.
Tras el éxito de público y crítica de “Tercer cuerpo” y “La omisión de la familia Coleman” el director argentino fundador y profesor del famoso grupo Timbre 4 regresa de nuevo al Teatro Español esta vez con actores españoles y con un texto de Arthur Miller.
• Tras “La omisión de la familia Coleman” y “Tercer cuerpo”, ¿por qué ha decidido dirigir una obra de otro autor?
En “La omisión” y en “Tercer Cuerpo” trabajé con mi grupo de trabajo, Timbre 4, y quise escribir yo el propio texto; pero la mayor parte de mi trabajo como director ha sido hecho al servicio de un autor que me conmueva. Este texto de Arthur Miller era perfecto: apasionado, con una estructura magistral y un ritmo donde los momentos de tensión y de relajación están perfectamente medidos.
• ¿Qué destacaría de la escritura de Miller? ¿Qué similitudes y diferencias encuentra con la suya?
A la hora de decidir qué dirigir elijo una obra que me enamore y mantengo una relación de respecto y admiración por el autor, no de competencia. Hemos hecho un trabajo bastante detallista con la versión, haciéndola lo más sintética posible para que todo sucediera en una hora y media y manteniendo su espíritu de lenguaje popular. Esta obra está repleta de personajes modernos, humanos, contradictorios y queribles. Uno puede identificarse con la familia, podrían ser tus vecinos.
• ¿Ha seguido el mismo método actoral en este montaje que con su grupo habitual de trabajo, Timbre 4?
Este aspecto era un gran desafío. Afortunadamente se trata de un elenco superior, de gran talento y de una disciplina actoral inmensa. Todos se encuentran atravesados por la obra y saben aportar sutileza, naturalidad y entrega a los personajes. Ha sido muy fácil trabajar con ellos y el trato humano es estupendo.
• Además del montaje, impartirá durante una semana un taller para actores, ¿cómo se plantea esta experiencia?
Es una experiencia excitante y que a la vez me da muchos nervios. Es el tercer taller que doy en Madrid y mi objetivo es ayudar a los actores a que encuentren las herramientoas para construir a los personajes desde el deseo, la verdad y la relajación; que puedan confiar en el tiempo y en el proceso para construir un personaje.
• “Los Corderos” de Veronesse, el próximo montaje de Rodrigo García en el CDN… ¿A qué cree que se debe el auge de la dramaturgia y la dirección argentina en España?
No lo sé. En Argentina hay una pasión muy grande por el teatro. Habitualmente se hace sin ningún interés económico y se hace teatro en cualquier piso, esquina o almacén… Hay mucho amor por el actor y por darle a éste el primer plano para hacer las historias lo más humanas posibles.
• ¿Por qué piensa que en Buenos Aires hay tanto movimiento alternativo teatral y no tanto en Madrid, pese a las similitudes?
En Buenos Aires el teatro independiente fue un refugio para las ideas en momentos de crisis y dictadura. Es un lugar para encontrarse con los otros, emocionarse, pensar e imaginar. Nadie se queda con las ganas de hacer teatro, sino que lo hace. De todo este gran número de propuestas surgen muchas cosas buenas. De todos modos, creo que a Madrid le queda muy poco para que suceda lo mismo, hay muchas ganas…
• Hace un tiempo comentó a nuestra revista que estaba iniciando un nuevo texto, ¿puede avanzarnos algo más?
Sí, ¡ya atravesé la dificultad del papel en blanco! La obra nueva se llama “El viento en un violín” y tendrá el mismo equipo que en “La familia Coleman”, se estrenará en el Festival de Otoño de París y vendrá aquí en mayo.
• ¿Echa de menos su faceta de actor?
Muchísimo… Actuar es jugar y volar, entregarse al personaje y sumergirse en el texto. El trabajo del director es distinto, tienes que estar atento a demasiadas cosas. De momento es complicado poder comprometerme en un proyecto actoral, debido a los viajes, pero espero que la oportunidad llegue pronto.
Actriz, cantante, presentadora y productora, es una de las artistas más queridas y respetadas de nuestro país. Estudió danza clásica y española, solfeo arte dramático entre los 10 y los 20 años y debutó en el cine en 1954. Premio Nacional de Teatro y Medalla de Oro al Mérito en el trabajo, ha actuado en más de 70 películas además de haber interpretado y producido decenas de montajes teatrales y otros tantos de televisión.
• Este montaje inaugura una nueva etapa del teatro La Latina...
Sí, ha sido una noticia estupenda, sobre todo para el Grupo Focus. Desde esta empresa, afincada en Barcelona, han podido verse óperas de Calixto Bieito en gran parte de los países del mundo, por ejemplo. Y ahora han conseguido entrar en Madrid por la puerta grande de la Latina. Un teatro emblemático y maravilloso donde he trabajado mucho. La apuesta es crear un teatro de calidad y de gran popularidad. “La vida por delante” es la mejor muestra de este tipo de teatro.
• ¿Qué similitudes guarda este montaje con la puesta en escena original parisina?
No conozco personalmente el montaje de París, aunque sí el libro y la película. Soy una admiradora de Romain Gary desde la época en que era una joven progresista. ¡En aquellos años lo leía todo! Como la protagonista, tenía unas grandes ganas de aprender…
• Posee una de las carreras más prolíficas como actriz de nuestro país. ¿Qué momentos recuerda con especial cariño?
Todos. Tengo la fortuna de que en el teatro he decidido siempre cómo quería que fuera mi carrera. Damián Rabal, mi antiguo representante, me ayudó mucho a que así fuera. Siempre he tenido una debilidad por el musical. Aquel “The boy friend” en el 62 con Luis Escobar en el Eslava o con Alberto Closas con “El cumpleaños de la tortuga” en el 66, por citar algunos montajes. Pero son tantos años… Ahora que estoy haciendo en televisión “Las chicas de oro”, con Carmen Maura, Lola Herrera y Alicia Hermida, nos reímos las cuatro diciendo que si juntáramos los curriculums podríamos empapelar una habitación. (Risas).
• En una carrera tan larga también habrá habido momentos difíciles…
No he tenido fracasos en el teatro pero como empresaria he arriesgado mucho y esto me ha pasado una gran factura personal que he podido solventar gracias al cariño de los espectadores. Por ejemplo el “Hello, Dolly” de José Carlos Plaza fue un fracaso económico pero un gran éxito artístico.
• ¿La gente sigue llamándole por la calle “la chica ye-ye”?
¡Constantemente! Y ahora, desde que soy abuela, quiero que mi nieto se aprenda la canción. El problema es que su madre y su abuelo vienen del mundo del jazz y el niño no sabe como cantar el ritmo tan distinto (risas).
• Ha conocido a la mayoría de las grandes personalidades de la actuación de las últimas décadas. ¿Qué opina de las nuevas generaciones de actores?
Es normal que las personas mayores veneremos a los grandes de entonces, sobre todo a los actores del teatro. Fernán Gómez, Marsillach, Amparo Rivelles, Alberto Closas y la grande (que aún sigue en activo) Nuria Espert. Sí que creo que hay una gente joven extraordinaria aunque veo que les ha costado reconocer la importancia de hacer teatro. Los jóvenes de los años 60 nos curtíamos en las tablas y los que hacíamos televisión estábamos mal vistos. Ahora es al revés, los jóvenes parece que hacen teatro casi por necesidad…
Es el idiota. Un ser humano encantador, es la bondad personificada. Lo he enfocado como un idiota super héroe que viene a salvar a todos los idiotas de los que se ha reído el dueño de la casa en las cenas.
• Y cuándo le llamaron y le propusieron ser “idiota”, ¿qué pensó?
“Está es la mía, este es mi papel”. También iban a hacer “Oficial y Caballero” en teatro pero dije: no, éste, me quedo con el papel de idiota (risas).
• Su personaje adora hacer maquetas con cerillas. Y usted, ¿tiene algún hobbie así de extraño?
Colecciono cómics y muñequitos y soy uno de los mejores moldeadores de plastelina de este país, no es coña. También me encanta dibujar caballos.
• Con esta función ha dejado sus monólogos para pasar a los diálogos...
Ha sido volver a mis orígenes porque antes de empezar con los monólogos hacía teatro. Creo que los cambios son buenos y hacen evolucionar al ser humano.
•Si volviera a nacer, ¿volvería a ser cómico?
Sí, creo que no lo podría remediar porque ser gracioso no es algo que me proponga, me sale solo. Para mí es una filosofía de vida.
Su pasión por el teatro no le ha impedido hacer también cine y escribir. Es autor de novela y teatro.
•Interpreta a Oreste Campese, el director de una compañía de cómicos. Háblenos de él...
Es un pobre diablo tremendamente sabio. Es una especie de alter ego de Eduardo de Filippo. Es el director de una compañía de teatro tradicional, un hombre que ha vivido toda su vida en el teatro como una bendición en un sentido y como una maldición en otro, es decir, son malos tiempos para este tipo de compañía y para el teatro en general.
•Este personaje es un poco la verdadera esencia del teatro, el que hace que siga vivo frente a las autoridades. ¿Qué le debe un país al teatro?
El teatro es el espejo del país. Representa su alma y su esencia y la traduce a arte convirtiendo al tiempo al arte en algo vivo.
•Ya ha trabajado a las órdenes de Carles Alfaro en alguna ocasión. ¿Cómo es como director?
Ésta es la sexta o la séptima vez que trabajamos juntos y ya empiezo a no tener distancia respecto al trabajo con Carles como director. Es tremendamente minucioso. Busca la quintaesencia de la verdad y busca que lo que esté sucediendo en escena con los actores sea real y verdadero en ese preciso momento.
Aunque principalmente ha hecho teatro y cine, ha sido también una de las caras más conocidas de la serie de éxito “Hospital Central”.
•Es el Excelentísimo De Caro, el Gobernador… ¿Cómo es su personaje?
Es el representante político delante del artista. Un hombre que no sabe cómo comportarse delante de un director de teatro y que acaba metiendo la pata, como le pasa al Gobierno cada vez que se reúne con actores o con directores o cuando le entran veleidades artísticas de ese tipo.
•Usted aquí es la autoridad, ¿cómo ve el papel del Estado frente al teatro?
Es un Estado protector, paternalista, que es lo que cuenta la función, pero al mismo tiempo vigilante. Es un intercambio, un ‘toma y daca’, yo te doy a ti, pero tú a mí me respetas y así nunca habrá un arte o un teatro realmente libre.
•Toda la crítica es unánime ensalzando esta obra y, sobre todo, su actuación… ¿Cómo se siente ante los elogios?
El elogio es siempre un regalo y ante un regalo no se puede uno quejar. Creo que es fruto del trabajo de muchos años y de mucha dedicación al teatro. Yo lo agradezco, las críticas y los elogios…
Formado con grandes maestros y hombre de teatro, ha participado en producciones como “La paz perpetua”, pero también en cine y televisión.
•En la función usted es Giacomo Franci, el secretario del Gobernador, ¿cómo lo describiría?
Es un profesional entregado a su función burocrática y fiel al gobernador de turno, que necesita ser entronizado en su despacho. Comete algún error de vez en cuando y, en este caso, el error es clave porque va a generar la segunda parte de la trama, el encuentro con los personajes reales o con los actores, que es la duda que Filippo mete en el cuerpo al público.
•¿Qué temas subyacen en el texto?
Filippo parte de la cuestión de la utilidad del teatro en la sociedad de hoy. A partir de ahí trasciende de esa cuestión a otras muchísimo más importantes en la vida, pero siempre desde la diversión y la comedia.
•¿Qué se va a encontrar sobre el escenario el espectador?
Es teatro en estado puro. La gente de la profesión que ha visto esta obra sale reconciliada con la propia profesión y el público se encuentra con un espectáculo muy divertido.
Licenciada en Filología italiana y Diplomada en Arte Dramático, ha trabajo tanto con compañías españolas como italianas. También ha trabajado en cine.
• Da vida a Lucia Petrella, una maestra… ¿Cómo es este personaje?
Es una siciliana que llega al pueblo y da clase en una escuela en la montaña. Para ella es un cambio radical de todo, de sociedad, de cultura… Es el personaje más dramático de la función… Además, en esa época los maestros tampoco están muy cuidados...
• ¿Qué me diría del reparto que se ha logrado para esta obra? Porque son todos actores ligados al Teatro de la Abadía, que celebraba su décimo quinto aniversario con este texto…
Es un honor celebrar estos quince años de La Abadía sintiendo que formas parte de un proyecto muy importante. De pronto, ocurre... un texto de la calidad del de Eduardo de Filippo, un director como Carles Alfaro y un reparto como el que hay y todo con la aceptación del público. Todo ha sido fácil, como ocurren las cosas hermosas
Después del éxito de su último montaje, “Eva... el gran musical argentino” sobre la vida de Eva Perón, Nacha Guevara regresa a Madrid junto a Alberto Favero, su compañero artístico (y sentimental durante muchos años) en un espectáculo de café concierto. Un reencuentro de dos almas gemelas que cantan al amor y al desamor a través de la obra de Mario Benedetti y otros grandes poetas.
• Háblenos de su nuevo espectáculo.
Es, sobre todo, un ejercicio de libertad y de austeridad. Después de “Eva... el gran musical argentino”, un espectáculo de gran formato, necesitaba volver a la raíz, a lo más esencial. Habrá un piano, un gran músico, una intérprete y un material de gran nobleza que incluye a Neruda, Mario Benedetti, Sondheim, Becquer...
• Y diez años después vuelven a encontrarse con el público de Madrid...
Sentimos mucha alegría de volver. Nuestro paso por España fue en circunstancias muy difíciles y nos ha dejado ligados a esa tierra para siempre.
• Toda una vida sobre el escenario. ¿Qué balance hace?
No la cambiaría por ninguna otra vida, cada día amo mas ser artista.
• Y casi siempre con Alberto Favero. ¿Qué nos puede decir de él?
No sólo es un músico completo y de gran formación sino que tiene además algo que no se aprende ni se enseña. Tiene el sentido dramático de la música, sabe donde esta la emoción y como resaltarla.
• Unidos en lo personal durante mucho tiempo y continúan en lo profesional. ¿Cómo logran llevarse tan bien?
Porque compartimos grandes aventuras y nos conocemos al mínimo detalle. Hay una gran confianza y admiración mutua.
• ¿Qué supuso para usted tener que vivir fuera de su país por obligación?
Me lo tomé como un enorme aprendizaje y la oportunidad de conocer lugares y personas extraordinarias.
• Y, ¿cómo fue la primera vez que regresó a Argentina después de tantos años fuera?
Muy conmovedor, pero llevó su tiempo adaptarse, aunque nunca vuelve a ser igual que antes. Ahora siempre tengo la necesidad de volver a los lugares y a las personas que conocí y amé. Mi perspectiva del mundo se ensanchó.
• ¿Hay algún secreto para mantenerse tan activa y estupenda?
Muchos, pero esos me los guardo para la próxima entrevista (Risas).
• ¿Piensa estar encima de un escenario “hasta que el cuerpo aguante” o tiene fecha para retirarse?
¿Retirarse? ¿Qué es eso?
• Defínase en pocas palabras.
No me gustan las definiciones de uno mismo porque suelen ser muy subjetivas.