Actriz y directora, lleva veinticinco años sobre las tablas. Ha trabajado en cine y televisión e imparte clases a actores profesionales. En 2001 recibió el Premio María Guerrero por “Escenas de matrimonio”. La pasada temporada la pudimos ver dirigiendo “La Marquesa de O”.
•Después de girar por varias ciudades, ¿cómo se enfrentan dos actrices consagradas a la llegada a Madrid?
Aquí no se consagra ni Dios. La consagración es la Primera Comunión (risas). Beatriz y yo nos valoramos mutuamente, valoramos este texto maravilloso y la dirección de José Carlos. Eso nos da una seguridad y una fuerza muy grandes para llegar al momento mágico que es el primer día con un público.
• Da vida a Natalia. ¿Cómo es?
Apasionada, radical, absolutamente convencida de sus ideas, que defiende fuera de la realidad, una romántica salvaje y con una particularidad maravillosa: que va rejuveneciendo en la historia.
• Las protagonistas recurren a sus recuerdos porque sin esa memoria desaparecerían. Pero, ¿es sano vivir de ellos?
La memoria histórica es muy importante, pero no existiría si no tuviésemos un presente muy potente. Y ellas tienen ese presente, como nos pasa a todos en el momento en que estamos viviendo.
• Ahora es actriz, pero hace unos meses mostraba en Madrid su faceta de directora con “La Marquesa de O”. Si le pregunto qué faceta prefiere, ¿sabría decantarse?
He descubierto que el arte escénico es siempre un trabajo en equipo, que no hay jerarquías, sino responsabilidades diferentes. Cuando dirijo tengo el privilegio de contar una historia como yo la veo, siempre convenciendo y enamorando a mi equipo, y cuando trabajo como actriz mi obligación y mi responsabilidad es enamorarme de la propuesta del director. Son dos posiciones y responsabilidades muy distintas y una alimenta la otra.
Desde que comenzara su carrera como meritoria en el Teatro María Guerrero, el rostro de esta actriz madrileña se ha hecho popular por sus trabajos en teatro y cine, pero, sobre todo, en televisión con series como “Lleno por favor”, “Compañeros” o “La que se avecina”.
•Dos mujeres buscan un texto en el que podrían estar las claves de cómo murió Néstor, su marido y amante respectivamente. ¿Cómo son estas mujeres?
Estas dos mujeres simbolizan la defensa de la ideología frente a los tiempos que corren, frente al cambio de las políticas. Ellas se cercan porque no les gusta el exterior. Se quedan encerradas en ese teatro para defender el teatro y para conseguir ese texto.
• Interpreta a Priscila. ¿Cómo la definiría?
Es la dueña del teatro y esposa de Néstor. Los dos personajes son comunistas, pero Priscila representa la defensa de su ideología adaptándose a los tiempos. Es la revisionista, la que se adaptó al eurocomunismo.
•Dice José Carlos Plaza que las protagonistas son dos seres capaces de mantener los valores espirituales sobre los materiales, ¿tanto se ha perdido eso?
A lo mejor se han perdido algunos, pero hoy hay otros valores mucho más interesantes, como políticas nuevas como los Verdes
• ¿Cree que el teatro y obras como ésta pueden ayudar a recuperarlos en cierta medida?
Lo importante siempre es que un libro o un texto teatral te haga reflexionar sobre lo que has visto o lo que has oído. Si puede ayudar, fantástico. Yo creo que muchas veces sí, que una lectura de un libro te hace variar cosas. Y éste es un texto sublime, de lo mejor que hay y de lo mejor de Sanchis.
• ¿Qué ha conseguido Sanchis Sinisterra con este texto?
Siempre digo que el humor es darle la vuelta a las cosas que te duelen para poder sobrellevarlas. Él con esta obra lo que hace es eso, escribe una historia bastante tremenda, pero le da la vuelta a través del humor.
Actor, guionista, director y adaptador curtido en distintas disciplinas –teatro, televisión, cortometrajes, etc.-, Miguel del Arco se ha convertido en el director joven de referencia gracias al éxito de la obra “La función por hacer”, firmada junto a Aitor Tejada. Finalista del Premio Valle Inclán 2010, dirige en Las Naves del Español este comprometido proyecto que surgió para celebrar el Día Mundial del Refugiado y que ahora estará en cartel del 7 al 19 de Septiembre. De él nos habla y también de los sueños y de hacer realidad las utopías.
• ¿Qué es “El Proyecto Youkali”?
Es un proyecto que impulsó la Comisión Española de Ayuda al Refugiado para la celebración del Día Mundial del Refugiado, que es el 22 de junio. Quería que fuese una pieza teatral incontestable. Surgió para un solo día, pero a la gente le gustó mucho y lo vamos a seguir representando.
• ¿Qué cuenta la historia?
Son cuatro refugiados que vienen a un país que es el nuestro, aunque no se especifica, y que cuentan su historia en televisión. Como el programa lleva mucho tiempo en escena se permite extenderlo en el tiempo y seguimos la historia de esos cuatro refugiados a lo largo de cuatro años.
• ¿Por qué utilizar un programa de televisión como hilo conductor?
En el mundo occidental nos hemos acostumbrado a mirar al mundo a través de la televisión y parece que las cosas que no salen en televisión no suceden. Pero la televisión es muy limitada y la información que da, muy sesgada. Ponerles cara a lo largo de ese programa era necesario para contar esas cosas reales.
• ¿Cómo es esa realidad?
Esta gente tiene que renunciar completamente a sus países, a la gente que conocen, a sus culturas, sus idiomas y no de una forma voluntaria, evidentemente. Eso ya es un problema, pero luego está el intentar cambiar en este país cuando les falta absolutamente de todo, cuando es gente en tierra de nadie. Es una realidad desoladora.
• En los cuatro años que dura el programa sucede algo que hace que las historias den un vuelco. ¿Cómo son los personajes de este proyecto?
Las historias de los personajes parten de historias reales porque hemos manejado los atestados de los abogados de CEAR. Hay, por ejemplo, una cantante famosa a la que se le facilita absolutamente el asilo y hay, sin embargo, un africano al que se devuelve a su país sin saber lo que le va a suceder y cuando llega a África se encuentra con la muerte.
• El Proyecto toma el nombre de una canción de Kurt Weill. ¿Por qué?
Es una canción que habla de unas personas que van en una barca errando por el mar y llegan a un lugar donde son acogidos y donde no se pregunta de dónde se viene, sino que se les rodea de amor. Habla de este sitio como una utopía, como un sueño que no existe.
• ¿Cómo se traduce todo esto en el escenario?
La gente va a encontrar un elenco de actores asombrosos y hay alguno que ha vivido esta realidad. Entre todos hemos conseguido hacer un espectáculo muy emocionante y conmocionante que pasa como un suspiro. Hay proyecciones y los actores cantan en directo.
• ¿Qué mensaje extraemos?
Cada uno debe ir a ver “El Proyecto Youkali” y extraer sus propias conclusiones. No es un espectáculo complaciente y produce controversia...
Este salmantino nacido en 1949 abandonó la carrera de Derecho para dedicarse a la interpretación. Aunque ya había hecho teatro y cine, sería en 1984 cuando empezó a ser reconocido al coprotagonizar “La Vaquilla” y en 1996 ganó el Goya a la mejor interpretación masculina protagonista por su papel en “Como un relámpago”. En televisión, le hemos visto en series como “¡Lleno, por favor!” o “Aquí no hay quien viva” y en teatro ha protagonizado, entre otras, “La boda de los pequeños burgueses”, “La muerte de un viajante” o “Noviembre”.
•Regresa a las tablas para dar vida a dos jueces...
Sí, esta vez hago dos papeles. El juez Adán, que es el personaje de la obra clásica, es un juez un poco desastre, un poco golfo, un poco estrafalario y, sobre todo, un juez abusón. Y don Faustino es un juez que pertenece a esos jueces que se han movido mucho por la Costa del Sol y que saben cómo se gana dinero allí fácilmente. Hay un paralelismo sabroso entre los jueces que representan la obra y los jueces que aparecen en la clásica.
• Von Kleist fustiga en “El cántaro roto” la corrupción de la justicia de su tiempo. ¿Cuáles son los problemas de la Justicia hoy?
Básicamente los mismos: abuso de poder, prevaricación, cohecho… Todas esas cosas que estamos viendo que ocurren y, sobre todo, la politización enorme de la Justicia y la utilización de los puntos de vista y prejuicios religiosos de cada uno en torno a cualquier tema. Von Kleist escribió esta farsa hace más de doscientos años, pero mantiene una actualidad estupenda.
• ¿Qué conclusión cree que sacarán los espectadores? Algo así como que nuestra Justicia es un ‘cachondeo’…
Eso por supuesto está en la obra, pero el teatro es teatro y no arregla los problemas, simplemente los apunta y son la ironía y la diversión lo que permiten que una obra pueda tener actualidad. Lo importante es que la dinamita de la obra esté en la diversión que le provoque al espectador.
• ¿Qué fue lo que más le atrajo de este proyecto?
Lo que me ha acercado a esta obra y a esta compañía ha sido cómo ha contado la historia Ernesto Caballero. Ha hecho un trabajo excelente y lo que ha ideado es muy ingenioso y divertido.
• Comenzó la carrera de Derecho, pero la dejó después de haber hecho dos cursos. ¿Qué le llevó a dar ese giro?
Yo siempre quise ser actor, pero cuando le dije a mi padre que quería venir a la Escuela de Cine de Madrid, no me dejó. Por eso entré en Derecho, pero siempre estaba haciendo teatro. He hecho teatro todos los años de mi vida.
• Ha hecho sobre todo teatro pero, por suerte o por desgracia, a los actores se les reconoce más por su trabajo en cine o televisión, ¿cree que algún día cambiará esto?
Lo que te da la televisión es una popularidad enorme, pero el teatro te da prestigio y tienes un público fiel y tu nombre contribuye a magnificar un buen cartel. En el fondo, el teatro en televisión son las series, y los que no pueden ir al teatro, los adolescentes y la gente mayor que ya no puede salir tiene el teatro en televisión, sólo que servido y trabajado de otra manera.
Su carrera como actriz y cantante ha transcurrido entre la música, la televisión (se hizo muy popular tras su paso como directora por la Academia de “Operación Triunfo”) y el teatro musical, dentro del cual destacan títulos como “Cabaret”, “Casem-nos una mica”, “T’odio amor meu” o “Company”. Ahora regresa a Madrid con “Mamma Mia!”, musical que lleva representando desde el año 2004. Nina, que comparte cartel con Marta Valverde, Georgina Llauradó y Rita Barber, entre otros, hace ahora balance.
• 30 meses y más de un millón de espectadores en Madrid; record de taquilla en Barcelona y lleno en las 29 ciudades españolas que ha visitado. ¿Por qué esta vuelta a Madrid?
Volvemos porque el público lo quiere, porque sigue llenando los teatros y lo lógico es que “Mamma Mia!” continúe hasta que el público diga ‘¡Se acabó!’.
• Madrid siempre es un reto. ¿Cómo lo afronta?
Con mucha emoción porque todo empezó aquí en 2004. Nadie imagi-naba que “Mamma Mia!” iba a tener tanto éxito en un país en el que los musicales no forman parte de la tradición cultural y están ahí aún luchando.
• En noviembre el musical cumplirá su sexto aniversario en nuestro país. Echa la vista atrás y qué piensa…
El sentimiento es un poco contradictorio. He vivido algo histórico con “Mamma Mia!” que me está aportando cosas muy positivas para mi carrera, pero es inevitable pensar que he renunciado a muchos momentos personales que no voy a recuperar.
• El musical ha sido visto en todo el mundo por más de 40 millones de personas. ¿A qué se debe tanto éxito?
Todos los equipos artísticos que configuran el musical tienen que trabajar muy bien en torno a un ingrediente básico que es la historia que se quiere contar.
• Recuérdenos esa historia…
Es la historia de una madre y una hija. La madre le ha ocultado la identidad de su padre y ella decide descubrirla. Eso desen-cadena escenas muy divertidas y otras muy tiernas. Oímos reír a carcajada limpia a la gente y también llorar. Son sentimientos que nos pertenecen a todos y que nos remueven. Eso es lo que hace conectar a la gente y el porqué de este éxito…
• E, hilando la historia, las canciones de ABBA… ¿Con cuál se queda?
Destacaría cuando las tres amigas se reencuentran y viven un momento de locura con “Dancing Queen”. Es una especie de himno a la libertad, a las ganas de vivir, a la fortaleza, a la pasión.
• ¿Ha cambiado su personaje, Donna, a lo largo del tiempo?
Personalmente abuso en la vida de dramatismo, pero a lo largo de estos años Donna me ha hecho cambiar, tener más sentido del humor y saber relativizar.
• Y después de “Mamma Mia!”, ¿tiene algún proyecto?
“Mamma Mia!” tiene aún larga vida. Yo no sé si voy a estar en esa larga vida porque ya empiezan a pesar los años, pero me gustaría llegar hasta el final.
Licenciada en Periodismo, dice que lo suyo “era más ir a por un Goya que a por un Pulitzer”, así que acabó licenciándose también en Arte Dramático en Barcelona. Desde entonces esta mallorquina ha tocado casi todos los palos: cine, televisión, teatro y literatura. Ahora, junto a Ángel Ruiz y alejandra Jiménez-Cascón, se convierte en el alter ego de Florence Foster Jenkins en esta divertida obra de Peter Quilter dirigida por Yllana con la que ya ha girado por España. Estará en cartel desde el 15 de Septiembre en el Teatro Gran Vía.
• La obra está basada en la vida de Florence Foster Jenkins. Cuéntenos su historia…
Es muy pintoresca. Es una señora que quería cantar a toda costa a pesar de que mucha gente intentó decirle que no lo hiciera porque lo hacía fatal. Pero como era su sueño y su mayor ilusión, se empeñó, se empeñó, se empeñó y llegó a cantar en el Carnegie Hall.
• ¿Con qué se queda de ella?
Lo que más me cautivó fue la candidez del personaje y su positivismo: lanza un mensaje de “vive tu vida y cumple tu sueño”. Eso se transmite al público que sale con un sentimiento de “y por qué no”.
• ¿Cómo es su Florence?
Intento que tenga esa candidez y ese buen rollo constante, pero tiene mi cuerpo y mi voz, que es un poco más grave. Le he prestado todo mi espíritu positivo y toda mi comicidad. Es imposible que pueda hacer lo que hacía ella, así que la he adaptado a mis cuerdas vocales, porque quiero seguir manteniéndolas después de las funciones que hagamos (risas).
• Cuando comenzaron a preparar la obra, ¿el reto era afinar o desafinar?
Primero empezamos afinando para saber dónde desafinar. Tuve que tomar clases para intentar colocar la voz lírica, luego des-colocarla y volver a colocarla desafinada… Ahora me veo incapaz de presentarme a un casting de un musical normal. Voy a ser incapaz de cantar bien (risas).
• Con usted, hay dos actores más: Ángel Ruiz y Alejandra Jiménez-Cascón.
Ángel es Cosme McMoon, el pianista que la acompañó durante muchos años. Él es la voz del público, el único que ve lo mal que canta esta mujer, pero acaba enamorándose de ella. Alejandra interpreta a tres personajes: una criada polaca muy divertida; la mejor amiga de Florence, que es su fan número uno, y una señora muy ‘chunga’ que es la que le dice: “Por Dios, pare ya de cantar”.
• Ha hecho cine, televisión y teatro… ¿Con qué se queda?
Con todo porque en los tiempos que corren no puedes hacer ascos a nada, pero me interesan las tres cosas. Disfruto mucho con esa rapidez que te exige la tele y lo que me gusta más del teatro es el tiempo que te da de preparación del personaje.
• Si pudiese elegir su próximo proyecto, ¿qué le gustaría hacer?
Triunfar en la Gran Vía con Florence me hace muchísima ilusión. ¿Lo siguiente? Me encantaría volver a hacer una película bonita, como la primera (“Princesas”), con un personaje como aquel.
Su pasión por el teatro no le ha impedido hacer también cine y escribir. Es autor de novela y teatro.
•Interpreta a Oreste Campese, el director de una compañía de cómicos. Háblenos de él...
Es un pobre diablo tremendamente sabio. Es una especie de alter ego de Eduardo de Filippo. Es el director de una compañía de teatro tradicional, un hombre que ha vivido toda su vida en el teatro como una bendición en un sentido y como una maldición en otro, es decir, son malos tiempos para este tipo de compañía y para el teatro en general.
•Este personaje es un poco la verdadera esencia del teatro, el que hace que siga vivo frente a las autoridades. ¿Qué le debe un país al teatro?
El teatro es el espejo del país. Representa su alma y su esencia y la traduce a arte convirtiendo al tiempo al arte en algo vivo.
•Ya ha trabajado a las órdenes de Carles Alfaro en alguna ocasión. ¿Cómo es como director?
Ésta es la sexta o la séptima vez que trabajamos juntos y ya empiezo a no tener distancia respecto al trabajo con Carles como director. Es tremendamente minucioso. Busca la quintaesencia de la verdad y busca que lo que esté sucediendo en escena con los actores sea real y verdadero en ese preciso momento.
Aunque principalmente ha hecho teatro y cine, ha sido también una de las caras más conocidas de la serie de éxito “Hospital Central”.
•Es el Excelentísimo De Caro, el Gobernador… ¿Cómo es su personaje?
Es el representante político delante del artista. Un hombre que no sabe cómo comportarse delante de un director de teatro y que acaba metiendo la pata, como le pasa al Gobierno cada vez que se reúne con actores o con directores o cuando le entran veleidades artísticas de ese tipo.
•Usted aquí es la autoridad, ¿cómo ve el papel del Estado frente al teatro?
Es un Estado protector, paternalista, que es lo que cuenta la función, pero al mismo tiempo vigilante. Es un intercambio, un ‘toma y daca’, yo te doy a ti, pero tú a mí me respetas y así nunca habrá un arte o un teatro realmente libre.
•Toda la crítica es unánime ensalzando esta obra y, sobre todo, su actuación… ¿Cómo se siente ante los elogios?
El elogio es siempre un regalo y ante un regalo no se puede uno quejar. Creo que es fruto del trabajo de muchos años y de mucha dedicación al teatro. Yo lo agradezco, las críticas y los elogios…
Formado con grandes maestros y hombre de teatro, ha participado en producciones como “La paz perpetua”, pero también en cine y televisión.
•En la función usted es Giacomo Franci, el secretario del Gobernador, ¿cómo lo describiría?
Es un profesional entregado a su función burocrática y fiel al gobernador de turno, que necesita ser entronizado en su despacho. Comete algún error de vez en cuando y, en este caso, el error es clave porque va a generar la segunda parte de la trama, el encuentro con los personajes reales o con los actores, que es la duda que Filippo mete en el cuerpo al público.
•¿Qué temas subyacen en el texto?
Filippo parte de la cuestión de la utilidad del teatro en la sociedad de hoy. A partir de ahí trasciende de esa cuestión a otras muchísimo más importantes en la vida, pero siempre desde la diversión y la comedia.
•¿Qué se va a encontrar sobre el escenario el espectador?
Es teatro en estado puro. La gente de la profesión que ha visto esta obra sale reconciliada con la propia profesión y el público se encuentra con un espectáculo muy divertido.
Licenciada en Filología italiana y Diplomada en Arte Dramático, ha trabajo tanto con compañías españolas como italianas. También ha trabajado en cine.
• Da vida a Lucia Petrella, una maestra… ¿Cómo es este personaje?
Es una siciliana que llega al pueblo y da clase en una escuela en la montaña. Para ella es un cambio radical de todo, de sociedad, de cultura… Es el personaje más dramático de la función… Además, en esa época los maestros tampoco están muy cuidados...
• ¿Qué me diría del reparto que se ha logrado para esta obra? Porque son todos actores ligados al Teatro de la Abadía, que celebraba su décimo quinto aniversario con este texto…
Es un honor celebrar estos quince años de La Abadía sintiendo que formas parte de un proyecto muy importante. De pronto, ocurre... un texto de la calidad del de Eduardo de Filippo, un director como Carles Alfaro y un reparto como el que hay y todo con la aceptación del público. Todo ha sido fácil, como ocurren las cosas hermosas