• ¿Cuáles son los temas en torno a los cuales se construye esta obra?
Principalmente la amistad, pero es más que eso… El querer a alguien por lo que es y no querer sólo a una persona, sino enamorarte sin poder controlar si es uno o dos.
• Dos hombres enamorados de Gilda. ¿Una relación así tiene futuro?
Yo creo que sí. Tanto ella sin ellos como ellos sin ella, como él sin él, no sacan nada bueno, es decir, necesitan ayuda los unos de los otros. Los tres juntos son el tándem perfecto. Por sí solos son buenos, pero no son maravillosos.
• En la sociedad que les ha tocado vivir, ¿se entiende una relación así?
Es una relación que hasta hoy en día sería difícil de entender. Ellos luchan por intentar ser normales, por ganar la aceptación de los demás y eso los destruye un poco.
• ¿Cómo es Gilda?
Lo básico es que ella no puede vivir sin tormenta, pero es una mujer extremadamente generosa y con dos lados opuestos.
• ¿Con qué mensaje se queda?
No puedes fingir ser algo que no eres durante mucho tiempo porque así lo que haces es estropearte la vida.
En “El Trust...”, soy Arturo, pintor amigo de Cabrera a quien ayuda en las divertidas situaciones que se presentan en este magnífico y frenético vodevil. Tengo la suerte de interpretar la famosa “Jota”, cantada y registrada por los más importantes tenores. En “El Puñao...” soy Tarugo, el papel más bonito y agradecido de los que he hecho hasta ahora, redondo, ‘jondo’ y muy emotivo.
• ¿Cómo se va a actualizar el género de la Zarzuela?
Proponiendo escenografías, luces, vestuario, interpretación, danza... de estilo más moderno e incluso cambiando, en la medida de lo posible, el contexto histórico para el que se escribieron.
• ¿El secreto para que resurja?
No sé si existe algún secreto, pero sí sería necesaria una conciencia que se pareciera a la de los americanos con sus musicales, pasando por una buena estrategia de marketing, apoyo mediático... la Zarzuela es uno de los mejores espectáculos musicales que existen.
• ¿Cómo definiría la obra que ha escrito Noël Coward?
Es un golpe en la mesa sobre las relaciones de pareja o sobre las relaciones de cada persona. Es una obra bastante dinámica, fresca y atrevida para la época.
• Supongo que el humor convierte en comedia lo que es un drama…
Si se ve bien, la situación es dramática, pero es cómica porque hay un profundo amor entre ellos y los personajes saben llevarlo por otro camino.
• Háblenos de Otto, su personaje.
Es un artista; es un personaje alegre, vital, bastante travieso, es un niño y a la vez hay una etapa dentro de la obra en la que da un cambio de madurez, pero eso no quita su vitalidad, su alegría, su travesura.
• Un reparto joven a las órdenes de un maestro como Francisco Vidal...
Trabajar con él es un placer. Nos da puntos de vista para que lleguemos a la línea de pensamiento del personaje. Sabe guiar al actor y es un disfrute, porque no solamente es director, sino también actor.
Es una mujer con mucha fuerza, dispuesta a defender la paz y el amor allá dónde vaya. Está en contra de la guerra de Vietnam y de todo tipo de violencia. Es estudiante en la Universidad y eso hace que sea más intelectual que otros personajes. Pero vive la época con la misma entrega y pasión que los demás.
• ¿Qué relación crea con el resto?
Son todos una gran familia. El musical es muy coral. Nos llamamos ‘La Tribu’ y estamos todos prácticamente todo el rato en escena. Con quien más relación tiene es con los dos protagonistas, Claude y Berguer. Tienen una historia de amor muy particular y divertida.
• Entre otros, Premio Tony al mejor revival 2009. ¿Qué tiene “Hair”?
Fuerza, vitalidad, energía y música en directo con temas conocidos para bailar en la butaca, además de una queja a nivel social y político del tiempo que les tocó vivir.
• Participó en cine en “Los dos lados de la cama”. Ahora, otro musical, pero en teatro. ¿Es muy diferente?
Sí. Aquí cada día defiendes ante el público tu personaje y las canciones. Es una sensación muy potente estar cantando a la vez con veintiocho compañeros y en directo. Siempre había soñado con hacer un musical como éste.
• Se dio a conocer en la popular “Al salir de clase”, donde también cantó alguna vez. Si le pregunto, música o interpretación, ¿me responde musical?
¡Justo pienso eso! ¡Musical! Siempre he dicho que todos los proyectos deberían ser un musical… Incluso la vida... (risas).
• Actualmente trabaja en la serie “La República” de TVE. ¿De dónde saca el tiempo?
Eso es lo que me digo yo todos los días cuando me levanto. Últimamente estoy haciendo malabares para poder rendir a tope en todo. Pero lo estoy consiguiendo gracias al apoyo de mis compañeros, mi familia y mis ganas de que todo salga bien.
• ¿Qué nos contaría de esta obra, “Querida Matilde”?
Desde que empieza hasta que termina trata de resolver los problemas de dos familias que tienen cuentas pendientes, pero en clave de humor y con sus pellizquitos tiernos y su profundidad, porque de lo que habla en determinados momentos son cosas muy serias.
• Ha querido subrayar el toque cómico del texto. ¿La mejor forma de enfrentarse a la vida es con humor?
El humor es fundamental para vivir. Hay situaciones terribles y siempre que se pueda y cuando uno coja un poquito de aire, hay que darle la vuelta a las cosas y quedarse con lo mejor de los malos tragos. La risa es terapéutica.
• ¿Cómo es Matilde, su personaje?
Es un poco manipuladora. La vida le ha llevado a ser así porque le tocó vivir en un país donde hubo una guerra y luego una dictadura. La gente de nuestra generación, la de Matilde y la mía, lo teníamos todo prohibido y ella optó por saltarse alguna que otra norma. Optó por vivir todo lo que pudo y es una superviviente y, sobre todo, una mujer, valiente que ha aprendido a manipular las cosas para llevarlas a un terreno en el que tengan un feliz término.
• Dice que los personajes de esta obra “son pequeños héroes de su pequeño mundo”...
Parece que para ser un héroe hay que hacer una heroicidad a escala mundial y yo creo que a veces el vivir cada día es heroico. El mundo está lleno de gente que hace una heroicidad todos los días para mantenerse en pie, personas que no tienen qué comer ni educación ni casa, que no tienen nada y que están muriendo de enfermedades y toda esa gente son auténticos héroes y los pequeños héroes a mí me interesan mucho porque es gente muy anónima.
• “Seis clases de baile en seis sema-nas”, “Las chicas de oro”, ahora “Que-rida Matilde”... ¿Lo que más le apetece hacer es comedia?
Sí, es lo que más me apetece para equilibrar un poco la balanza. Me siento cómoda haciendo otro género que no es el habitual en mí.
• Esta obra está protagonizada por una señora que ya lo ha vivido todo en la vida. ¿Lola Herrera también?
No, he vivido lo que me ha tocado (risas). Vivir todo es casi imposible, ¿no? Además debe ser como muy cansado (risas).
• Entonces, tiene proyectos…
Sí, pero no puedo contar nada. Nos queda mucho que recorrer aún con “Querida Matilde”. Además, estoy metida en otras cosas que no tienen que ver con el teatro, pero ya sabréis de ellas en su momento.
• Y no piensa en retirarse...
No, no, de momento no. La vida ya me retirará, ya se encargará ella.
• “Tenemos el sexo, el rock y la droga” es una frase de la canción “Más de cien mentiras”. ¿El musical va de eso?
El sexo, el rock y la droga… Y falta el amor, pero sí.
• ¿Qué cuenta la historia?
Son tres chavales que se conocen desde la infancia, una infancia muy sabinera, con mucho timo, mucho mal vivir. En un momento de sus vidas ocurre la muerte de uno de los amigos y otro va a la cárcel. Pasan tres años y el que sale de la cárcel quiere vengarle y el otro se ha acomodado y no quiere.
• Interpreta a ‘El Tuli’. ¿Quién es y cómo es?
Es el amigo que entra en la cárcel. Es un tío muy pasional y tiene un código, el código de la calle, que lo respeta a rajatabla.
• ¿Cómo está siendo su primera experiencia en un musical?
Está siendo muy gratificante, pero bastante dura por el agobio de estar pisando un terreno que no había pisado. El sentimiento de inseguridad es lo que más me está pesando.
• ¿Cuál es la mayor exigencia de un musical?
Transmitir los sentimientos por medio de una canción marca la diferencia.
• ¿Cómo se le da eso de cantar por Sabina?
Sus letras son de tanta profundidad y están tan bien acopladas a la historia que es muy fácil interpretar, es casi un monólogo cantado y es precioso.
• Además de su primer musical, también su primera película, “Lo contrario al amor”. ¿2011 está siendo su año?
Intento que todos sean mi año. Éste a lo mejor es más vistoso, pero llevo muchos trabajando y muchos disfrutando de esto.
• ¿Qué es lo que vamos a ver en “Crimen Perfecto”?
La obra clásica, muy fiel al resultado que obtuvo Hitchcock, porque nosotros lo que hacemos es la recreación del rodaje de la película de los años 50.
• Háblenos de su personaje.
Soy un marido acabado, un ex jugador de tenis venido a menos que vive de su mujer y descubre que tiene un amante. Es la trama de cómo este tío, sabiéndose que es el inductor de un asesinato, crea un juego de mentes con el inspector Scotland Yard pensándose que es más listo que la policía e intentando que parezca un accidente.
• Podemos decir que la versión de Hitchcock es un icono visual de una época y de un estilo de cine. ¿Cómo se traslada esto a un teatro?
Con el vestuario, también con el decorado, pero sobre todo con la manera de hablar, con las formas... Transportar todo ese barniz que tenía la clase alta de los años 50, todos siempre con una sonrisa, con una educación exquisita y un lenguaje muy característico.
• ¿Da miedo el hecho de que se trate de un clásico de estas características?
Da miedo, pero a mí me daría más miedo el género clásico, hacer verso o hacer algo de Shakespeare. Disfruté mucho viendo esta película y disfruto mucho con la obra. Mi personaje es muy brillante. El espectador sigue su proceso mental y, aunque no es muy simpático, de alguna manera, empatiza con él.
• ¿Qué sintió cuando le ofrecieron este proyecto?
Tuve muy claro que lo iba a hacer. Me tomé tiempo para leerme el libreto, para ver la película, pero ya sabiendo que iba a estar dentro. Además, Víctor Conde es uno de los grandes del momento y en seguida me contagió su entusiasmo y su manera de ver las cosas.
• ¿Es una recreación o más bien un homenaje?
Es una recreación de lo que pensamos que fue el rodaje, pero también es un homenaje porque en toda la función hay pequeñas claves de muchas de las películas de Hitchcock. Tratamos de introducir al espectador en dos horas de intriga.
• Ha crecido delante de la cámara. En su caso, ¿lo de la interpretación fue algo innato?
Yo no he elegido esta profesión, yo creo que ha sido la profesión la que me ha elegido a mí. Esto no es algo innato, tú puedes tener una facilidad, pero luego hay una técnica y la vas aprendiendo, pero tienes que trabajar mucho.
• Haciendo balance, ¿qué queda de aquel niño que debutó con 10 años en “La Miel” de Pedro Marsó?
Queda la misma pasión por este oficio y queda el que sigo disfrutando mucho trabajando; me lo paso maravillosamente bien.
• No es la vida de Sabina, pero sí está su universo canalla y descarado. ¿Qué personajes forman parte de esta historia?
Personajes con piel, sangre, alma, con luces y sombras, gente que vive la vida al límite y quizás la suerte no le haya sonreído y, sobre todo, supervivientes con la pasión a flor de piel.
• Interpreta a Magdalena, ¿cómo la definiría?
La definiría con la letra de una canción de Sabina, “Una canción para la Magdalena”: “Es una mujer cinco estrellas, tan cinco estrellas que hasta el hijo de un dios se enamoró de ella”. Es una persona que ha tenido una vida difícil, es una ex prostituta, que se mueve por el amor en todas las connotaciones de la palabra.
• ¿Guadalupe Lancho es fan de Sabina?
Te voy a confesar algo que creo que no se puede poner en los medios (risas): cuando era adolescente tenía hasta sueños con Sabina, pero tengo que decir que he descubierto la grandeza de sus letras ahora, cuando las he tenido que interpretar, he descubierto lo profundas y lo bestias que son.
• ¿Cómo ha sido trabajar con Pancho Varona?
No se ha perdido ni un ensayo. Estamos muy sostenidos y no nos va a dejar hacer algo contrario al espíritu de Sabina. Por otra parte, ha sido una presión añadida en la recta final.
• ¿Qué espera del público cada noche?
Que comparta con nosotros una función viva y real donde no va a haber personajes de cartón piedra. Este musical es sórdido muchas veces y es una apuesta muy arriesgada, pero pretendemos movilizar emoción y conciencias. Hacer felices.
• ¿Qué es “Carcajada Salvaje”? Porque hay mucho de angustia, de ansiedad, del malestar de la vida diaria, pero es una comedia…
¡Es que la vida tiene de todo! Tiene mucho de comedia y de drama. Es una reflexión en voz alta sobre la cantidad de cosas que nos pueden provocar risa, como es el drama de existir muchas veces. Habla de toda esa especie de gran estrés que es nuestra vida. Es una comedia sobre la vida misma.
• ¿Cuál es el mensaje que transmite?
Cada uno ha de sacar sus propias conclusiones. El autor precisamente habla de eso, de que detesta el etiquetar, el juzgar demasiado las cosas: hay que dejarse llevar, las cosas son como son. Lo que al final queda es que el protagonista asimila que lo único que puede hacer es respirar.
• ¿Cómo es su personaje?
El personaje no tiene nombre, da igual que seamos A, B o C porque uno se siente bastante identificado. Es el hombre con su impotencia, su incapacidad, sus aspectos negativos y positivos. Él trata de luchar, sube y baja, sube y baja por lo que es la vida misma, porque tampoco se puede hacer mucho, es lo que hay. Eso sí, lo analiza y se ríe de esos análisis, con humor se despega de esas situaciones. El texto tiene mucho que ver con el teatro del absurdo de Beckett, de Ionesco y en algunas cosas tiene elementos de comedia que recuerdan a Woody Allen. Hay muchos guiños.
• ¿Qué une a los personajes para que conecten tanto sin conocerse?
Les une el que están solos y en ese aspecto es muy creíble la función porque estamos muy solos todos. Ahí hay una solidaridad con el otro solo, conviven y contemporizan su soledad.
• ¿También ha sentido Javier Gurruchaga alguna vez esa sensación de estar solo?
Como la mayoría de los mortales, me siento identificado en muchos momentos. Es un espejo estupendo donde, además, podemos reírnos de nosotros mismos.
• Cuando pisa los escenarios lo hace casi siempre para cantar –acaba de publicar “El maquinista de la general”–, pero ha hecho teatro y muchas películas. ¿Es tan actor como músico?
Primero soy músico, pero esa música me ha ayudado a interpretar de una manera muy de oído, muy musical mis papeles. No es que haya hecho mucho teatro, sí más cine y televisión, pero todo ayuda y todo tiene mucho que ver. Me siento cómodo y con ganas de estar en esta función.
• ¿Algún otro proyecto?
En noviembre tengo unos conciertos en México y hay una película por ahí, “Amanecer”, de Óscar Parra, con Sara Montiel.
• Hace unos dieciocho años ya protagonizó este texto junto a Abel Vitón. ¿Por qué retomarlo de nuevo?
Cuando terminé de hacer “Tengamos el sexo en paz” empecé a buscar, pero ninguna obra me producía ese sí interior para decir ‘esta es la obra que quiero hacer’. Al volver a leer “Carcajada salvaje” nos hemos dado cuenta de que tiene una actualidad tremenda y que las cosas que entonces se anunciaban como problemas que se vendrían hacia la humanidad, problemas de medio ambiente, sobre sexualidad…, ahora han llegado y la obra es más vigente.
• ¿En esencia es el mismo montaje o ha variado en este tiempo?
Hemos variado nosotros. La forma de interpretarlo y de afrontar cada parlamento y cada tema es diferente. Y yo he cumplido veinte años más y soy otra persona.
• Entonces su compañero fue Abel Vitón. ¿Qué le aporta hoy Gurruchaga?
Javier es pura tierra. En este texto se trata de liberarse, de desahogarse sin problemas, sin pudores y Javier es así. Habla de sus cosas con muy pocos prejuicios. Está haciendo un trabajo valiosísimo.
• ¿Cómo es su personaje?
Es una mujer que anda de cabeza por la vida, sin enterarse de nada, llena de problemas de trabajo, de dinero, de inseguridades. Va a hacer su terapia y de pronto mezcla los problemas y se mata de risa ella sola. Tiene que ver mucho con el mundo que me rodea: veo a la gente con unas neurosis... precipitados todos, angustiados con el dinero, con la vida, con el amor, con el trabajo, con el pasado.
• Entonces la obra puede servir también de terapia para el público…
Esa es la intención de Christopher Durang: hacer también una terapia con el público, porque éste se ríe mucho, pero es un espejo el que le ponemos delante, como me lo pongo yo cuando estudio y cuando ensayo. Como es tan real lo que cuenta, el público se ríe de ello, se ríe de mí y se ríe con el texto.
• ¿La risa es el arma más eficaz que tenemos para luchar contra todo?
Eso debe tener mucho que ver con la capacidad de cada uno para enfrentarse a la vida. Para mí es genético, siempre me ha salvado de casi todo el humor y la risa. Por eso me gusta tanto hacer comedia.
• ¿Cómo siente Charo López al público, qué le transmite?
Todo. Tú sabes lo que estás haciendo arriba según se manifiestan abajo. Parece que están sentados y no dicen nada, pero no. El público te lo cuenta todo.