Ángela es una funcionaria viuda que se ha quedado colgada con su viudez y no sale de ahí. Es alegre y aparentemente la más apocada, pero durante la función hay más sorpresas –que no puedo destripar–.
• La obra habla sobre la crisis de los 50. ¿Es una función sólo para mujeres?
Para nada. La soledad o la necesidad de formar una familia o tener un hijo es también de los hombres. Es una obra para todo el mundo, aunque las mujeres puedan sentirse más identificadas.
• Lleváis un año de gira por España y habéis cosechado gran éxito en todos los lugares. ¿Qué esperáis ahora de Madrid?
El mismo resultado. La acogida ha sido maravillosa y media España no se puede haber equivocado (risas).
• Y los ingredientes del éxito son...
Los ingredientes es querer hacer las cosas bien y cuando tienes un buen texto, un buen director y un buen ambiente todo crece muchísimo. La obra estupenda, con un lenguaje muy limpio y muy directo.
Carlota se define a sí misma como abogada, divorciada, estancada y yo añado: operada (risas).
• ¿Cómo se plantea que un hombre sea el padre de los hijos de las tres?
Porque me cojo un ‘pedo’ del quince (risas). Lo plantea mi personaje pero poco menos que porque se da un golpe en la cabeza...
• ¿A qué se enfrenta el público que vaya a ver “Tres”?
A hora y media de ‘descojone’ (risas). Antes de que salgamos al escenario, se empiezan a reír y ya es un no parar hasta que termina la función.
• La obra ha triunfado en América Latina y ahora viene precedida de una gira por media España. ¿Por qué engancha tanto con el público?
Porque está escrita maravillosamente y a la gente no le da tiempo a pensar, solamente a reírse y ser uno más en la fiesta. El texto es gracioso, la situación es graciosa, los personajes lo son y tú no tienes que poner ni quitar nada, sólo hacer lo que te manda el director (risas).
Estas tres mujeres rebuscan en su pasado para encontrar al hombre idóneo para que las insemine y encuentran a José Ramón, pero luego las cosas se complican y no todo es lo que parece…
• ¿Qué características tiene para ser considerado el hombre ideal?
Él es más joven que ellas y lo conocen de cuando era pequeño. Más que verle como hombre, ven en él reflejado el niño que ellas querrían tener. Entonces piensan ‘de tal palo tal astilla’...
• ¿Qué haría Octavi Pujades si en la vida real le pasase algo así?
Salir huyendo (risas), sin pensármelo dos veces. Además, mi mujer me castra si me lo pienso medio segundo más (risas).
• Tras un año de gira, ¿agota subirse a las tablas cada noche con el mismo personaje o es como el primer día?
Es mejor que el primer día. Es una función que te carga las pilas. Cada día es distinto y la interacción con el público es maravillosa. Es un gustazo poder hacer día tras día esta función.
Esta licenciada en Historia del Arte comenzó su carrera profesional dando clases en el Institut de Teatre de Barcelona con apenas veinte años. Tras más de cincuenta obras bajo sus espaldas. ahora se enfrenta a su primer montaje clásico tomando como base uno de los textos más importantes de Esquilo.
• ¿Cómo es la versión de Heiner Müller del clásico de Esquilo?
Es de una fidelidad tremenda. Ha respetado todo el texto original tal cual estaba escrito. Es tan fiel que dejó todas las contradicciones de la obra original.
• ¿Qué podría decirnos de su trabajo de dramaturgia?
Hemos intentado dividir la obra en tres partes. La primera nos habla de la formación del universo, a modo de prólogo. La segunda parte nos habla del reinado de los dioses, es el texto de “Prometeo” propiamente dicho y la última, como un gran epílogo, nos muestra el reino de los hombres.
• ¿Qué reflejo tendría en la actualidad ese “fuego de los dioses” que roba Prometeo?
Prometeo le aporta al hombre su propia conciencia y esto le hace un ser mucho más complejo y consciente de lo que ocurre a su alrededor. Distinguimos el verano del invierno o la luz de la nada… En nuestro caso sería lo mismo si la televisión, por ejemplo, de repente nos ayudara un día a pensar.
• ¿Cree que con el paso de los siglos ese “fuego”, ese conocimiento, nos ha hecho más humanos o más animalizados?
En algunos aspectos estamos más humanizados, somos más conscientes y más capaces de relacionarnos. La vida vale más que hace unos siglos, pero al mismo tiempo conservamos nuestra animalidad y nos adaptamos a cualquier horror.
• Ha definido la escenografía de Paco Azorín como un “no lugar” fabuloso…
La escenografía es una metáfora del mundo. El faro es un lugar que ha sido luz para el mundo, que ha guiado pero que ahora se encuentra apagado. Además, la puesta en escena se adapta a espacios grandes, como el GREC, el lugar de estreno de este montaje.
• Empezó a trabajar como directora de escena con escasos 20 años. ¿Es difícil ser mujer en el mundo del teatro?
Es muy complicado que te vean, que no seas invisible, que te tengan en cuenta. Una tiene que luchar por su trabajo, como todo el mundo, pero siendo mujer lo tienes un poco más complicado.
• ¿Cree que la discriminación positiva en el mundo de la cultura es una medida acertada para solventar esta discriminación?
Esta medida es elemental. Partiendo del hecho de que la gente de extrema derecha quiere abolir esta ley, ya hay un motivo para luchar por ella. El cupo de discriminación positiva hacia los hombres ha durado veinte siglos...
Actor y cantante con una larga trayectoria en teatro, cine y television, Jesús Castejón es el encargado de la dirección de escena de “El niño judío”. Proveniente de una familia de actores y cantantes, la versatilidad y la pasión por su trabajo le caracterizan. Y ahora, desde el Teatro de la Zarzuela, nos contagiará de su pasión por ese género.
• Usted es cantante, actor y director de escena. ¿Qué se hace para combinar esta triple función?
Creo que el hecho de cantar, al menos, un mínimo, debe formar parte de la formación de un actor, pero no sólo para el teatro lírico sino también para el teatro musical, por ejemplo. En cuanto a dirigir, se puede decir que no es algo nuevo. Antes dirigía el primer actor de la compañía o el que tenía el papel más importante, él era actor al mismo nivel que director.
• En su caso, podemos hablar de zarzuela como sinónimo de herencia familiar…
¡Totalmente! A mí me acunaban cantándome zarzuelas. Mis padres son actores, cantantes de zarzuela y hay antecedentes de hasta tres generaciones. Mi bisabuela, a quien tuve la suerte de conocer, era capaz de pasarse una tarde entera no sólo cantándome zarzuelas, sino también contándome incluso los textos hablados porque se los sabía de memoria.
• En “El niño judío” comparte escenario con su propio hermano... ¿Cómo es trabajar con alguien de la familia?
No es fácil trabajar con la familia porque, sin darte cuenta, te diriges a ellos con más cuidado, tienes más piedad a la hora de convocarles, intentas no molestarles mucho... Con mis hermanos no me ocurre eso pero sí con mis padres, sobre todo, porque son mayores y creo que a los mayores hay que tratartes con mucho cariño y mucho respeto.
• No sólo dirige la obra, interpreta también a Barchilón y a Jamar-Jalea, ¿cómo es dirigirse a uno mismo?
Es una idea que vi en Pamplona en el montaje de un colega. Los dos supuestos padres del niño judío tenían la misma cara y me pareció una buena idea. Autodirigir es una cuestión de edad, no es más que un conocimiento de uno mismo y del oficio. Aunque siempre es necesario un ojo vigilante que nos vea desde fuera.
• “El niño judío” se estrenó en el Teatro Apolo de Madrid en 1918. ¿De qué forma se enfrenta alguien a la dirección de una obra que se ha llevado tantas veces a escena?
Esta obra lo permite. La cuestión es situarla en un contexto que tenga interés hoy en día porque, indudablemente, en el 18 ir a Siria o a La India era una aventura. Ahora, no son más que ocho horas de avión. Lo hemos planteado como un sueño y la zarzuela se presta a hacer este tipo de cosas.
• ¿Qué puede decirnos de la escenografía?
La escenografía corre de la mano de Ana Garay. Mi idea era representar un espacio am-plio porque hay veces que son ochenta personas en el escenario. Queríamos un espacio limpio que nos situase, al mismo tiempo, en un sueño en dos lugares distintos, un exterior en Siria y un interior en La India. Yo creo que fue muy acertado.
• ¿Qué necesita el género de la zarzuela, promocionarse más o mejor?
Necesita que nos hagan un poco más de caso. Se puede hacer poca gira y el espectador que quiere ver zarzuela necesita desplazarse a Madrid, Valladolid, Oviedo o cuatro plazas más. Necesita también una escuela que dote de formación específica.
Catalogado como uno de los más notables payasos de la actualidad –el premio Clown de Oro lo avala–, este veronés representa la séptima generación de una familia de tradición circense. Aprendió esta difícil profesión de su padre, gran malabarista y trapecista del momento, y de Pepe Tonetti. Actualmente es una de las figuras principales del Circo Roncalli y firma la dirección artística de este espectáculo en el Price.
• Aunque su padre era malabarista y trapecista usted se decantó desde muy joven por el mundo del clown. ¿Por qué?
Porque quería estar cerca de la gente, cogerla y hacerla reír, divertirla, romper las distancias con el público y eso sólo lo puede hacer un payaso.
• Creció usted en el circo. ¿Cómo recuerda su infancia?
Fue muy normal. Por las mañanas iba a la escuela y por las tardes iba a jugar a la carpa y miraba los ensayos. Sólo empecé a trabajar en el circo cuándo tenía 15 ó 16 años.
• ¿Quiénes han sido sus referentes en esta especialidad a la que usted dedica su vida?
Los Hermanos Tonetti, por supuesto. Fui a verles muchas veces y me influenciaron mucho.
• Usted es la séptima generación dentro de una familia de tradición circense. ¿Teme que se pierda esta tradición después de usted?
No, de hecho ya hay una octava generación siguiendo el camino de la familia ya que mis hijos están trabajando en el ámbito del circo. Quizás debería preocuparme por la generación siguiente, la de mis nietos.
• He leído que una vez dijo que ser payaso es el fin de un camino, no el principio. ¿A qué se refiere?
No se puede empezar haciendo de payaso, es demasiado difícil. Se necesitan muchísimos años de experiencia, de trabajo y de voluntad. Por eso digo que es un fin de camino o de carrera. Los artistas que acaban convirtiéndose en clowns suelen comenzar siendo malabaristas, trapecistas o acróbatas.
• ¿Qué manera tiene usted de entender el clown y la forma de hacer humor?
Cada uno tiene su estilo y su propia visión pero yo diría que un payaso nunca debe ser pesado y debe divertir a toda la familia, no sólo a los niños.
• ¿Cree que se puede seguir innovando en el mundo del clown?
Desde luego. En todo se puede innovar, sin embargo, hay de echar siempre un ojo a la tradición. ¿Por qué? Porque para saber a dónde queremos llegar debemos saber de dónde venimos.
• ¿Qué supuso personalmente para usted recibir el Clown de Oro?
Me ilusioné cuando lo recibí. Pero volví rápidamente a la realidad. Hay que seguir trabajando sin parar, noche tras noche para dar lo mejor de mí mismo.
Hija de Fernando Guillén y Gemma Cuervo, esta madrileña posee una larga trayectoria como actriz y presentadora de televisión. Sus inicios en la escena fueron a las órdenes de Adolfo Marsillach con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Lleva más de 12 años presentando el programa de televisión “Versión española” y en el cine ha trabajado con directores como Ventura Pons, José Luis Garci o Pedro Almodóvar.
• ¿De qué nos habla “Amar en tiempos revueltos”?
En mi opinión, es un homenaje al teatro y a los escritores represaliados durante el Régimen Franquista. También nos habla de la conquista de la sociedad por parte de la mujer y de la necesidad de recuperar la memoria histórica. Este es el espíritu de “Amar en tiempos revueltos”, no es un invento comercial sino una función dramatúrgicamente autónoma a la serie.
• ¿A qué cree que se debe su éxito?
Sobre todo a que tiene detrás a tres dramaturgos excelentes, Josep Maria Benet i Jornet, Rodolf Sirera y Antonio Onetti, que dirigen todo el trabajo de los guionistas y a un casting de actores de mucha calidad. Eso lo aleja del nivel habitual de las series diarias de televisión.
• ¿Qué ha significado para la actriz Cayetana interpretar a la actriz Estela?
Mi personaje tiene muchos rasgos de las divas de los años 50. Al interpretar a Estela ha sido especialmente emocionante recordar experiencias que he oído toda la vida a mis padres sobre la difícil situación de los cómicos en la época. De hecho, me he inspirado bastante en mi madre para interpretar este personaje.
• Precisamente su madre, Gemma Cuervo, es parte de la larga tradición de actores de su familia, ¿ha sido ésta una parte fundamental de su aprendizaje como actriz?
Por supuesto. Estoy muy orgullosa de todo lo que mis padres me han enseñado, se lo debo todo. Esta función quiere ser mi homenaje personal a ellos y a todos los actores que, como Manuel Alexandre, durante estos meses nos están dejando y que durante el franquismo sufrieron muchísimas dificultades para poder trabajar con libertad.
• Hace tiempo que no la vemos en el cine…
Sí, ¡y tengo muchas ganas de volver! Me quedé embarazada después de “Amor idiota” y después he estado presentando “De Calle”, “Días de Cine” y “Versión española”… No me quedaba mucho tiempo libre. Pero ahora el niño está más crecido y tengo muchas ganas de volver a trabajar en el cine, aunque siempre sea difícil de compaginar con la televisión.
•Y en el teatro, ¿tiene alguna espinita clavada?
¡Muchas! El montaje “Casa de muñecas” dirigida por Amelia Ochendiano, “La Dama del Mar” de Bob Wilson… Todos los montajes que no pude hacer por tener otros compromisos... Cuando lo pienso me da mucha rabia.
• Usted interpreta a Miguel. Háblenos de su evolución de niño a adulto.
Es alguien que no quiere crecer porque crecer implica ver morir y morir. Promediando los cincuenta escribe esta obra y la muerte sigue pareciéndole un acto innecesario, a suprimir. En esa fantasía está asentada toda la ilusión del hombre, en vencer a la muerte, cosa que, hasta hoy, sólo en los libros o en el teatro le es posible.
• ¿Cómo es la relación de Miguel con Nana?
Envidiable. De compañeros. De hablar y hablar y hablar, de quererse incondicionalmente. De prueba y error. De creer en el otro. De aceptación. Ser madre y ser hijo es una cuestión intuitiva, nadie te enseña, no hay universidad del afecto incondicional. A ellos les funciona esa intuición, por eso es envidiable.
• Hablando de relaciones materno-filiales, usted perdió a su madre muy joven, pero ¿qué recuerdos tiene de ella?
La adoraba, hablo de ella y me rebasa la emoción, pero fue tan poderosa para mí la imagen de su muerte que congelé su recuerdo en fotos. Ya no la veo en movimiento. Bella, simpática, cariñosa, soñadora, murió muy joven, nos disfrutamos poco.
• Aparte de a su madre, ¿a que otra persona tendría el placer de volver a ver?
Tengo la fortuna de ver a quien quiero ver día y noche. Se llama Blanca (Oteyza) y es mi todo. Luego me gustaría ver con mayor frecuencia a mi hermana y a algunos amigos. A mis muertos no tanto, me asustaría mucho que alguno se me apareciera, no estoy preparado para eso.
• ¿Qué diferencias siguen latentes entre el teatro de su país (Argentina) y el de España?
Hace trece años que vivo aquí, no sé qué teatro se hace allí hoy. Al teatro se lo conoce vivenciándolo, no por rumores. Pero, allí o aquí, sé que todos intentamos hacerlo con alma y vida.
• Regresan de nuevo a Madrid después de una gira por España. ¿En qué cree que radica el éxito de esta obra?
Creo que tiene mucho que ver con las emociones que genera. Hoy parece políticamente incorrecto emocionarse o hacer algo que emocione a los demás, sin embargo, seguimos muy necesitados de los sentimientos que son la esencia de la vida.
• ¿Qué podría decirnos de Nana, su personaje?
Es un ser humano divino, una madre nada sofisticada, una mujer muy de su casa, pero con unas inquietudes internas y una imaginación enormes.
• ¿Le recuerda en algo a su propia madre?
¡Claro! Mi madre ha sido una inspiración y creo que todas las madres tenemos algo de Nana. Hemos creado un personaje que aunque no es el prototipo de madre logra que todo el mundo reconozca algo de su propia madre en ella.
• ¿Le gustaría volver a trabajar en Argentina, donde descubrió su pasión por la interpretación?
Me encantaría. Sigo teniendo mucha relación con Argentina y me han propuesto hacer cine y televisión pero pasar largas temporadas allí es complicado por mis dos niñas y por Mígue (como llama cariñosamente a Solá).
• Hablando de sus hijas, ¿se han criado entre bambalinas?
Absolutamente. Han dormido en camerinos mil veces. Mi hija mayor, María, empezó a venir de gira cuando solo tenía 20 días. Siempre hemos querido que estén con nosotros. Ahora se complica más por el colegio.
• Comparte vida y escenario con Miguel Ángel Solá y se llevan y se quieren tanto como el primer día. ¿Cómo lo consiguen?
Podemos tener muchas discusiones como todas las parejas pero lo que nunca dudamos es del amor y del respeto que nos tenemos.
Es la gran dama del teatro en España. Nacida en Cataluña aunque madrileña de adopción, en 1984 se le concedió el Premio Nacional de Teatro por toda una vida dedicada a los escenarios como actriz, directora y programadora, siempre al más alto nivel. Después de más de sesenta años bajo los focos sigue reinventándose a sí misma en proyectos que casi cualquier actor rechazaría por su complejidad. En este montaje, dirigido por Miguel del Arco, interpreta a cinco personajes de ambos sexos, en un texto de Shakespeare escrito en verso blanco, inédito en los escenarios. La Espert sigue haciendo historia. Desde el 4 de Noviembre.
• En “La violación de Lucrecia” usted interpreta a los cinco personajes: la violada y suicida Lucrecia, el brutal violador Tarquino, el inconsolable marido Colatino, un noble romano y el narrador, ¿por qué ha decidido embarcarse en este proyecto que muchos actores verían como suicida?
Es cierto que la gran dificultad por salvar es que yo me encuentre sola en el escenario. Pero es como una hazaña, una aventura, como tener entre las manos una pequeña joya. Ha sido un trabajo muy doloroso y costoso. Los ensayos han sido de una dureza tremenda y creo que, hasta que no se vea en la escena, es muy difícil explicar cómo se transforma mi cuerpo y alma en esos cambios de personajes. El objetivo es que todo fluya con mucha facilidad sin que se vea el trabajo enorme que hay detrás.
• Esta obra es un poema dialogado ¿han mantenido el verso en la traducción?
Sí, la traducción se ha realizado en un verso blanco de una belleza excepcional. Se trata de un texto repleto de grandes monólogos y que contiene los mejores rasgos del teatro de Shakespeare.
• La obra habla del origen de la república de Roma, ¿ve necesario buscar paralelismos con la situación política actual o los grandes textos no pasan de moda?
Todos los grandes textos que sobreviven a los siglos son siempre de actualidad porque nos hablan del ser humano con una profundidad que no tiene nada que ver con las modas y las costumbres. Este texto nos habla de la violencia de género, por ejemplo, pero no fue elegido por ser ahora mismo un tema mediático.
• Este montaje supone el estreno universal de una obra de Shakespeare. ¿Guarda alguna similitud con la ópera de Benjamin Britten?
Nada. No hemos tenido en cuenta ni su versión del texto, personalmente no me convence mucho. Nuestra puesta en escena es más violenta, cruel y poética. Durante años, por ejemplo, se ha cambiado el título original por el de “Rapto de Lucrecia”, quizá por miedo a censuras o escándalos. Pero no es un rapto, sino una violación lo que sucede en la habitación de Lucrecia...
• ¿Qué le atrae de la dirección de Miguel del Arco, director de “La función por hacer” y de “Proyecto Youkali” para que haya decidido trabajar con él en un proyecto tan arriesgado?
Buscaba un cambio, una persona con un estilo de dirección diferente al de todos los grandes profesionales con los que he trabajado. Conocía la forma de trabajar de Miguel y sabía que realizaba un trabajo muy especial. Para esta función necesitaba un gran director de actores como él.
• ¿Y por qué en la Sala Pequeña del Español?
Cuando hablé con Mario Gas del proyecto ya le hablé de montarlo en la Sala Pequeña. Lo tenía muy claro desde el principio, pensé siempre en esta sala. Tiene algo de pequeño y de íntimo que recuerda a las habitaciones de Lucrecia o de Tarquino.
• La escenografía es de Ikerne Giménez, ganador de un Max por el “Retablo de la avaricia, lujuria y muerte”…
Sí. La escenografía está muy en sintonía con la propuesta de dirección de Miguel del Arco. Es aparentemente muy simple y quiere dar importancia a los personajes con todos sus matices y contradicciones.
• Codirigió durante tres años el CDN a principios de los ochenta junto con Ramón Tamayo y José Luis Gómez, ¿cómo recuerda la experiencia?
La recuerdo como una experiencia fenomenal. Pero mientras dure, ¡como se dice de los amores! (risas). Políticamente las cosas se nos pusieron muy difíciles porque los que inicialmente confiaban en nosotros un día dejaron de hacerlo… Pero creo que salimos del CDN después de dos temporadas fabulosas, tanto José Luis como yo.
• Tiene dos teatros con su nombre. ¿Dirigiría uno?
Tajantemente no, en estos momentos ni siquiera me interesa hacer dirección escénica. Ahora sólo quiero centrarme en la actuación.
• Ha afirmado que el buen teatro no tiene nada que ver con la naturalidad, ¿con qué tiene que ver?
Creo que, en general, el arte nunca tiene nada que ver con la naturalidad. ¡”Las Meninas” de Velázquez no son naturales ni son una copia de la realidad! Creo que la naturalidad es una palabra que empezó a emplearse en la escena en la época en que los actores quisieron lavar su interpretación de sobreactuaciones de tiempos pasados. Se hablaba de un actor “natural” cuando éste no era ampuloso. Pero los actores en escena, incluso cuando tratamos de aparentar normalidad, siempre estamos exhibiéndonos. ¡Cary Grant era el actor más natural del mundo! Creo que hay que sustituir esta palabra por convencimiento. Que, como espectador, no veas al actor sino a Macbeth. Y esto puede hacerse desde el simbolismo, el surrealismo… o cualquier tipo de teatro.
• ¿Qué pareja escénica recuerda con más cariño?
Es una pregunta muy difícil… Depende mucho de la obra y de cómo haya salido la función. Además, hasta que falleció mi marido, Armando Moreno, hacíamos mucha vida de pareja solitaria y por eso hice menos amistades profundas con mis compañeros de reparto. Me apetecía más estar en casa cenando con Armando y ver una película en la televisión... Estos últimos años sí que he hecho mucha vida con ellos hasta forjar grandes relaciones con gente como José Luis Gómez, Adolfo Marsillach, Paco Rabal o Alfredo Alcón.
• Su primera interpretación de Medea, el personaje mítico de su carrera, fue con tan sólo 19 años. Desde entonces la ha interpretado cinco veces en escena, además de dirigir otro montaje donde Irene Papas también representaba este emblemático personaje. ¿Ha evolucionado mucho la Medea de Espert?
Muchísimo. Ha ido cambiando conmigo no sólo de cuerpo sino también de espíritu. Mi Medea de 19 era una loca furiosa de celos y con el paso de los años se ha ido llenando de otras muchas cosas no necesariamente más profundas pero que sí aportaron más matices. La deslealtad, por ejemplo, adquirió una fuerza extraordinaria en mi interpretación, al igual que la lujuria de lo que ella no realizó con él. Ese sentimiento de que has dejado mi cama y mi cama está fría…
• Después de tantos papeles de vidas de otros, ¿tiene aún más claro quién es Nuria Espert?
No me ando preguntando quién soy desde que pasé mis 16 años, ¡entonces sí que estaba hecha un lío! Desde ese momento vivo y me vivo con toda naturalidad.
• ¿Se considera una señora o una bestia parda de la escena?
Mucho más bestia parda, por supuesto. Yo señora de la escena me veo más bien poco (risas).