• Su primer objetivo como directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico es... Conocer la institución por dentro y observar la realidad teatral desde este nuevo punto de vista. Luego vendrá la adaptación a todo ese conocimiento del programa que tenemos diseñado.
• Los teatros públicos en Madrid tienen la obligación de... Cada teatro público tiene una naturaleza y, por tanto, sus obligaciones particulares. Yo creo en el teatro público y también en el privado. Deben ser compatibles en sus acciones.
• El papel de la Administración en la gestión de teatros públicos debería... Apoyarla e impulsarla.
• ¿Goza el teatro de buena salud? Tenemos profesionales muy preparados y estamos en disposición de ofrecer muy buenos resultados, pero nuestro sector está siendo fuertemente golpeado por la crisis actual.
• El teatro debería servir para… Generar “ciudadanía”.
• Valora la temporada pasada como... Buena por un motivo concreto: seguimos en la lucha. No ha sido una temporada para tirar cohetes pero hemos resistido.
• ¿Por qué tipo de textos apuesta Helena Pimenta? Actualmente, como es natural, por los clásicos, los del canon y los desconocidos.
• El último espectáculo que le ha emocionado ha sido... “Ricardo III”, interpretado por Kevin Spacey y dirigido por S. Mendes. Y, entre los españoles, “La Avería”, dirigida por Blanca Portillo.
• La asignatura pendiente del teatro en Madrid es... No creo que tenga ninguna asignatura pendiente.
• ¿Cuál es el principal problema de programadores y empresarios? Lo caro que resulta poner en marcha una nueva producción.
• Como directora es... Me gusta que los espectadores no noten que existe un director, que crean que los actores actúan por su cuenta.
• ¿Se podría decir que la dirección es terreno de hombres? Sólo puedo contestar que yo (mujer) llevo 32 años dirigiendo teatro.
• Por ser directora ha sacrificado… Cuando eliges una profesión, luego no te puedes quejar, se debe sacrificar todo.
• ¿Qué tiene que tener un texto para que Mara Recatero apueste por él? Sólo que me guste, que me interese.
• Si le pregunto por el mejor director actual… De ahora ninguno, me gustan los antiguos, Escobar, Pérez Puig, Alonso, Marsillach.
• El teatro debería servir para… Sin que nos demos cuenta, aprender, sonreír y soñar.
• Como espectadora, ¿qué le lleva al teatro? Como espectadora no me gusta el teatro y menos el que se hace ahora.
• La última obra que le ha sorprendido… Hace tanto tiempo... Pero sí, “Tartufo” de Marsillach en la Comedia, me gustó todo, algo menos Marsillach como actor.
• ¿En qué momento diría que se encuentra el teatro en nuestro país? Bastante bueno.
• Aún así, sería positivo para el teatro intentar mejorar… La relación entre la producción pública y la privada.
• ¿Cómo valora la labor que están haciendo actualmente los teatros públicos? Es muy buena, pero me gustaría que fuera más arriesgada.
• ¿Es posible? ¿De qué dependería? Se trata de querer hacerlo, no es cuestión de dinero.
• A los autores de teatro les falta… un cauce de proyección internacional.
• Como director, ¿cómo se define? Soy un director al que le gustaría estar en el escenario.
• Como autor, ¿sigue siendo en España complicado estrenar obras propias? El estreno de obras nuevas siempre es complicado porque el riesgo es mucho mayor. Es más fácil estrenar textos que están avalados con el sello de cultura o de calidad, en cambio apostando por lo nuevo corres el riesgo.
• ¿Cómo ve la nueva temporada madrileña? La veo muy interesante, aunque las cosas de interés están muy disgregadas en el tiempo.
• De la temporada pasada se queda con… “Penumbra” porque fue un viaje a los sueños, al inconsciente, muy potente.
• El último actor que le ha sorprendido gratamente… Javier Lara en “Malcontent”.
• La situación del teatro en Madrid es… Bastante buena. Entre los teatros públicos y los privados hay una programación muy rica en la que puedes encontrar prácticamente de todo.
• El objetivo prioritario sería… Tener cada vez más público. Hacer espectáculos de calidad y que a la vez puedan ser comerciales.
• El principal reto al que se enfrenta un director de musicales es… Conseguir que las canciones se integren bien en la historia, que la parte musical y el texto no se den de tortas.
• ¿Cómo ve el género musical en estos momentos? Cada vez mejor, con mejores bailarines y actores, con gente más completa. Falta más producto nuestro e importar menos obras, y, sobre todo, que empecemos a hacer musicales originales con música nueva, compuesta exclusivamente para la obra.
• ¿Cómo llega al primer ensayo? Abierto a lo que surja en el trabajo con los actores. Intento tener claro el arco de cada personaje y lo que quiero de cada escena, pero no cómo lo vamos a hacer.
• Para dedicarse profesionalmente a la dirección es necesario… Paciencia, buena salud, mano izquierda, saber escuchar, saber renunciar a ciertas cosas, saber no renunciar a otras...
• Nunca dirigiría un espectáculo que… No tuviera un texto que me gustara.
• Como espectador, ¿qué le lleva al teatro? Lo mismo que al cine o a leer un libro: disfrutar.
• ¿Por qué momento está pasando el teatro? Por un momento estupendo. La gente está harta de tanta imagen y necesita ver a los actores en directo.
• ¿Cómo afecta la crisis general al teatro? El público privilegia las comedias y los grandes títulos clásicos. La crisis hace que haya menos producciones ante el temor de que no tengan éxito, pero las que salen el público las acoge estupendamente.
• ¿Qué tipo de director diría que es? Un director de actores porque creo que son los que cuentan la historia, los que dan la cara y los que de verdad convencen al público. Y a su alrededor construyo decorados, imágenes…
• Como profesor del Laboratorio de Teatro William Layton, ¿cómo ve a las nuevas generaciones de actores? Cada vez son más disciplinadas y hay verdadera pasión por el teatro. Creo que el teatro está viviendo y va a vivir durante un tiempo una etapa de oro.
• Para dedicarse a la dirección es necesario… Tener mucha valentía, un poquito de confianza en ti mismo y, sobre todo, analizar muy bien los textos.
• Cuando elige los textos que quiere dirigir lo hace en función de… Que me lleguen y piense que le pueden llegar al público, que es algo que de alguna manera pueda interesar al público de hoy. No creo en los textos museísticos, el teatro siempre tiene que hablar de hoy.
• El último espectáculo que ha visto… “Yo, el heredero”, de Eduardo de Filippo en el Centro Dramático Nacional.
• ¿Qué le falta al teatro madrileño? Más público. Por lo demás, hay grandes creadores y tiene todos los ingredientes que necesita. Hay que seguir apostando por propuestas originales y atrevidas.
• Han estrenado con éxito “The Hole”. ¿Hacía falta un espectáculo así en la noche madrileña? Absolutamente. Un espectáculo canalla y atrevido como “The Hole” hacía mucho tiempo que no se veía en Madrid.
• Gestionan el Teatro Alfil, quizás el teatro más gamberro de la capital, ¿hacen falta más espacios como éste? Siempre. El Alfil es un espacio independiente, que ha generado a su alrededor un movimiento teatral interesantísimo y de enorme creatividad. Y eso, en sí mismo, sólo puede ser bueno para Madrid.
• El teatro debería servir para… Por el placer de hacer teatro. Porque cada uno crea a partir de la inquietudes que tiene en cada momento y, además, para Yllana es el placer que crear nuestro mundo y tener un interlocutor para el que contarlo, un público que lo entiende y que nos sigue. Esto nos parece un lujo.
• ¿Qué método sigue Yllana en sus trabajos? Somos un equipo que lleva más de 20 años trabajando juntos. Creemos mucho en la colaboración con otras energías creativas ajenas a la propia compañía. Nos metemos en todo tipo de líos, nos encantan… a veces… bueno… casi siempre. Crecemos con cada nueva propuesta que desarrollamos.
• El último espectáculo que ha sorprendido a Yllana ha sido… Nos gustó mucho “Veraneantes”, fantástica puesta en escena y fantásticos actores.
• El director, David Serrano, ha dicho que ningún otro proyecto le había ilusionado tanto como éste...
Es una obra de teatro seria, muy dramática, muy pasional con las canciones de un poeta muy importante. Es otro tipo de musical, más serio, más oscuro, porque la historia es una historia de timos, de prostitutas y del bajo fondo de Madrid.
• Un musical que nace de cero, ¿se convertirá en un clásico?
Tiene todos los ingredientes porque los clásicos surgen de productos muy originales, de la genialidad de distintas personas, se hacen desde cero.
• ¿Cómo es Juan, su personaje?
Pondría la mano en el fuego para decir que Juan es el personaje más parecido a Joaquín Sabina, pero no es él. Es un tipo muy misterioso, que tiene muchos secretos. La vida de Juan es una gran mentira. Es un hombre que es bastante poco leal a su mujer, que tuvo un par de ‘cagadas’ con sus amigos, pero miente para esconder todas estas cosas. Lo bonito es que de primeras te parece una cosa y luego es otra completamente distinta.
• ¿Cómo son los bailes, las coreografías?
Han elegido a coreógrafos de primera categoría y de todo tipo de estilos: hip hop, flamenco, salsa, jazz...
• ¿Alguna canción de Sabina ha marcado su vida en algún sentido? Porque en Argentina también es ídolo de masas...
Me fui de Argentina a los 17 años, así que mi gusto musical es muy poco latino. Pero la canción “Y sin embargo” me está marcando día a día, cada vez me trae algo nuevo.
• ¿Qué destacaría de este espectáculo, con qué se queda?
Con su fuerza. Es un musical diferente, empezamos a salir un poquito de ese complejo que tenemos de no ser un país de musicales, de criticar lo que hay aquí y sobrevalorar lo que hay fuera.
• Los amantes de Sabina lo son por sus letras, su música, pero también por su voz. ¿Es éste un temor del equipo?
Pancho Varona, que hace las músicas a Joaquín, nos dijo que deberíamos cantar un poquito peor (risas) y contar más porque Sabina no se denomina cantante, sino ‘contante’. A los amantes de Sabina les gusta es cómo él cuenta sus poesías, porque en realidad es un poeta, y eso es lo que le hace auténtico.
• Da vida a Samuel. Háblenos de él…
Actúa de conciencia. Juan es el único que lo ve y es una especie de maestro de ceremonias. Tiene un poco de magia, mueve la escenografía, congela a los personajes cuando él quiere para hacer flashforward. Es como el alquimista de la obra: intenta convencer a Juan de que tiene que meterse en el timo, echarle dos cojones y actuar con dignidad.
• ¿Víctor Massán se encuentra entre los adeptos al artista?
La verdad es que siempre me ha gustado más el pop. Es raro descubrir ahora a una persona que siempre ha estado ahí y ver la maravilla de las letras y de la música, la poesía que tienen. El maestro viene cuando está preparado el alumno (risas). Estoy muy contento de poder disfrutar de sus letras ahora.
Soy Cristina. De las cuatro amigas es la más madura, la más responsable. Dedica su vida a su profesión y al deporte, sus dos pasiones. Mantiene una relación con un hombre joven, pero no acaba de lanzarse sin red, tiene miedo por la sociedad, por su familia. Como ella dice, está poniendo lo políticamente correcto por delante de sus sentimientos.
• La música ochentera también juega un papel importante.
En sus estanterías, algún vinilo de... (Risas). De los Beatles, de Travolta y de Elvis Prestley en mi casa de Gijón. ¡Son auténticas joyas que no doy ni presto por nada del mundo! En la función el público se va a levantar a bailar, hay muchas canciones míticas y con mucho ritmo, ese es uno de sus secretos.
• ¿Qué tiene un proyecto para que Beatriz Rico diga sí?
Que me guste el guión y mi personaje. Ahora estoy también con un monólogo, “Mejor viuda que mal casada” donde además canto y bailo doce canciones de cabaret. Gabino Diego me decía, ‘Súbete a un escenario y cuéntalo’ porque al principio me daba reparo estar sola una hora y media.
• ¿Qué tiene de especial “Las novias de Travolta”?
Los personajes son muy reconocibles, todas las mujeres adultas se verán reflejadas en alguna de ellas. Se habla de un cambio generacional, de la niñez, de miedos, de sexo... Son mujeres adultas que saben lo que dicen desde la experiencia y el humor.
• ¿Por qué Travolta?
Porque simboliza el pasado donde ocurrieron los acontecimientos más importantes de Cristina, Ana, Lucía y Montse.
• ¿Es cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor?
Pienso que sí, porque el tiempo no se puede recuperar y esto nos hace valorar más el pasado. El pasado siempre tiene anécdotas divertidas.