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Lleva más de cincuenta años encarnando galanes, pero no ha perdido ni un ápice de ingenio. Enamorado del teatro, ha protagonizado, además, sesenta y tres películas y series míticas como “Truhanes” o “La casa de los líos”.
• Cuéntenos quién es Pablo.
Un hombre brillante, con una vida brillante, enamorado de su mujer, amigo de sus amigos, que cree que si no hay amor en la infidelidad, ésta no tiene importancia. ¿Egoísta? ¿Inconsistente? ¿Inmaduro? Que lo juzgue el espectador.
• Llega muy joven a Madrid. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos?
Con la nostalgia propia del paso del tiempo. Esa que difumina y embellece los recuerdos.
• Boxeador, futbolista y, al final, actor. ¿Cómo da el paso?
Fue el destino el que lo dio por mí: vine a Madrid detrás de una mujer y a ensanchar horizontes, que en la Asturias de la posguerra eran muy bellos pero muy estrechos… Alguien me dijo que se necesitaban extras para una película, alguien se fijó en mí… y nació el actor.
• Dirige y actúa. ¿Hacer las dos cosas facilita el trabajo?
Sí, sin duda. Nadie me conoce mejor que yo ni es más exigente conmigo.
• Si tuviera que elegir, ¿Arturo Fernández se siente más actor o director?
Más actor. En cine y televisión he trabajado dirigido. En teatro hace ya mucho tiempo que el actor y el director son siameses.
• Los años no pasan por usted. ¿Ha hecho un pacto con el diablo?
No. El diablo no me inspira ninguna confianza. Nunca haría un trato con él.
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