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• ¿Qué ocurre en el “Arte de la comedia”?
La obra nos habla del tipo de relación que se establece entre el estado y el teatro. La pregunta clave sería si el teatro es de interés social, público o nacional y si es necesario un ministerio que se ocupe de él. En la obra podemos ver que hay contradicciones en las que se cae que no van por ese camino.
• De Filippo nos invita a jugar entre la realidad y la ficción…
Hay situaciones y personajes que no se sabe si son reales o no, como un boticario que muere en escena y puede ser que muera en la ficción al interpretar su papel o sea real. En el fondo Filippo plantea que da igual cuando un personaje muere en escena porque en algún lugar está muriendo alguien y deja claro que las historias que se explican en el teatro son un reflejo de la vida y que lo que importa son las circunstancias que llevan a las personas a hacer esto o lo otro.
• Cinco generaciones de actores formadas en La Abadía integran el reparto de esta producción...
Todo el reparto son personas que de una manera u otra tienen una vinculación a lo largo de estos 15 años y son los más representativos. Nos hubiese gustado que hubiera participado más gente y de hecho hay papeles que serán compartidos. Enric Benavent, Markos Marín, Luis Moreno, Carmen Machi, Lidia Otón, Pedro Casablanc, José Luis Alcobendas, Jesús Barranco, Joaquín Hinojosa, Lola Manzano o Diego Galeano actúan en esta obra.
• Ha querido llevarnos a la época de Filippo con la puesta en escena…
Sí, he querido hacer un planteamiento muy similar a cuando se estrenó. Había una documentación gráfica del estreno que hizo Filippo y de alguna manera hay una especie de guiño a los decorados originales porque la hemos situado en los años 60 en Italia.
• ¿Por qué se ha elegido esta obra para celebrar el decimoquinto aniversario de La Abadía?
Porque trata sobre este oficio y obviamente un centro como La Abadía que se ha caracterizado por formar de manera continuada las actitudes de la interpretación que requiere un actor en un escenario le encaja perfectamente en su aniversario. También por su vinculación con la administración pública, que es uno de los dilemas que aquí se tratan.
• Colabora frecuentemente con La Abadía, ¿qué tiene en común con este espacio?
En España hay pequeños focos como La Abadía donde se ha normalizado un teatro que prima la creación por encima de otros intereses, que entiende el teatro como servicio público y que pretende provocar nuevas inquietudes y conectar con el mundo que nos rodea. Es el teatro que defiendo.
• ¿Por qué fórmula optaría para gestionar el mundo del teatro?
Siguiendo con el debate que plantea la obra hay una deuda pendiente o algo sin solucionar que es la relación entre el estado y los artistas. El teatro público es aquel que el mercado nunca abarcará. Es una relación no normalizada y no se ha dado con la fórmula mixta (gestión privada en un teatro publico), es algo que tarde o temprano habrá que debatir y en ese sentido la obra es muy valiosa.
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