entrevistas
• ¿Cómo definiría a Dallas Wayne, la granjera que interpreta en “Sin Balas”?
Una muchacha torpemente seductora e inocente para la que el Oeste es un escenario inofensivo y enorme en el que poder jugar. Entusiasmo e inocencia combinados con innato descaro. Un personaje con el que te encariñas y al que quieres matar al mismo tiempo. Dallas es un cocktail de emociones. A lo largo de la obra vemos como se convierte en mujer, o algo parecido...
• ¿Qué relación se crea entre su personaje y John Cliff?
Una relación de aceptación mutua, de intercambio de valores, y, finalmente, de necesidad del otro. Un ‘si tú saltas, yo salto’... Una historia de amor poco convencional en un escenario poco convencional. Y es que el amor no entiende de géneros…
• También hay un indio y, necesariamente, ‘un malo’…
‘Si no haber indio, no haber western’ como bien dice el propio indio en la obra. Lo mismo sucede con el malo. No se concibe un Western sin malo, sin héroe, o sin pistolas… o sin ‘eso que rueda y que nadie sabe cómo se llama...’.
• ¿Cómo se consigue una perspectiva actual remontándose al Western de 1870?
Simplemente viendo todo lo que nos dio el Western en su momento –que fue mucho– y utilizándolo, pero de la manera correcta. También echando mano de todos los tópicos y clichés que quieras para hacer reír al público actual, tanto el que conoce a fondo el género como el que no, pero sin dejar de respetar esa solemnidad y autenticidad que caracterizó al Western de esa época y que lo convirtió en el fenómeno que hoy sigue siendo y que, por cierto, está resurgiendo.
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