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•¿De qué nos habla “El último que apague la luz”?
Es una función muy divertida en la que ocurren muchas cosas y en la que se habla de las relaciones entre las parejas.
•Sin embargo, aquí hay también crítica, no se queda en la carcajada.
Se critican los comportamientos que no conducen a nada. Después de una representación en Barcelona, se me acercó una pareja para darme las gracias porque, al seguir uno de los consejos que se plantean en la obra, su matrimonio no se deshizo.
•¿Por qué este título?
Cuando los argentinos emigraban, usaban este dicho jocoso, que también empleaban los alemanes al cruzar el muro de Berlín: era una forma de llevar con humor los momentos difíciles de la vida. Y esto es lo que se hace en la obra, tomar en broma cosas serias.
•Esta función se prorrogó durante siete meses en Madrid en 2008 y luego estuvo de gira por España, ¿dónde radica su éxito?
Es una obra muy divertida, con un humor muy inteligente y escrita con mucho talento. El público se siente identificado y disfruta con todos esos momentos surrealistas y geniales.
•Su padre ya la dirigió en “Achipé, Achipé” y ahora es el autor y director de esta obra, ¿cómo es estar a sus órdenes?
Es trabajar con alguien que tiene muchísima experiencia, sobre todo en comedia, lleva desde los ocho años en esto y sabe qué le gusta al público y con qué se ríe. Nos da muchos consejos para enriquecer el trabajo y todo lo que nos dice provoca una carcajada en el público. Trabajar con él es aprender cada día.
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