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• ¿Qué siente siendo el encargado de la adaptación, por primera vez en la historia, de “El Rey León” al castellano?
Ilusión y responsabilidad. Estás trabajando con uno de los espectáculos de más éxito de la historia del musical, que generará grandes expectativas entre el público y sólo esperas estar a la altura de las circunstancias.
• Julie Taymor ha convertido el clásico de Disney en una sofisticada experiencia teatral vista por 50 millones de personas. Este precedente, ¿provoca vértigo o anima más si cabe?
Con vértigo no se puede hacer nada. Un trabajo como éste hay que afrontarlo con seriedad, con respeto, pero sin miedo, como un reto. Yo me dije: Tengo que conseguir que sea tan bueno como en inglés Ya veremos si lo he conseguido.
• ¿Cuál ha sido el planteamiento?
Estamos delante de una gran historia, que habla de los aspectos esenciales de la vida –la infancia, el hecho de crecer, el amor, la muerte– y lo hace de forma sencilla y emocionante. Eso es muy difícil. Escribir de manera recargada lo puede hacer cualquiera, pero hacerlo sencillo, dejando que la acción te transporte y te muestre a los personajes sin que nunca baje la tensión dramática... Eso sí que cuesta...
• Además de la historia, ¿cuál ha sido el papel de la música?
He traducido texto y canciones y, como verán los fans de la película, he hecho nuevas versiones de las letras para intentar acercarme más al original, dentro de lo posible. Siempre trabajaba con la música de fondo, me dejaba llevar hasta encontrar soluciones que respetaran el original y tuvieran su mismo encanto, su gracia o su poesía.
• ¿Cómo se transporta esa esencia necesaria que caracteriza a un musical en inglés que tiene tanto éxito?
Con humildad, poniéndote al servicio del espectáculo. “El rey León” habla de sentimientos universales, comprensibles para cualquier persona; ésa es una de las cosas que hace grande el espectáculo, que habla de cosas que tienen el mismo valor en África que aquí y en todas partes.
• ¿Como definiría el universo creativo de Julie Taymor?
Este espectáculo está lleno de aciertos. En el libreto, el hecho de conseguir una historia que es realmente para todos los públicos, que deslumbra a los niños y admira a los adultos por su profundidad casi shakespeariana; en la música por la mezcla de los ritmos africanos con los mejores compositores occidentales; en las letras de las canciones, por el mantenimiento de las lenguas africanas y la mezcla de comicidad y poesía; por los intérpretes nativos de sudáfrica, por esa idea genial de las marionetas y las máscaras, por la espectacularidad nada ostentosa de la escenografía... Lo más difícil en un espéctaculo es crear un mundo propio, original, único, y aquí se consigue de forma admirable.
• También en cartel “Burundanga (El final de una banda)”. El final de ETA en tono de comedia. ¿No es un proyecto un tanto arriesgado?
En catalán decimos ‘Qui no s'arrisca, no pisca’. Una comedia con el mundo de ETA como telón de fondo era difícil, pero lo chulo de este oficio es meterse en líos; hacer algo que nadie había hecho. Encontrar eso en un mundo donde ya se ha escrito todo obliga a intentar llevarlo adelante.
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