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• ¿Qué inquietudes le llevan a montar esta obra basándose en el clásico de Shakespeare?
Es una obra que ha crecido dentro mío de forma gradual. Notas que he podido escuchar con intensidad ahora porque los actores me dieron la tranquilidad para poder oírlas. Aprendí con ellos que Shakespeare era posible. Es mi primer Shakespeare. No me sentía capaz. Bueno… prefiero equivocarme con ellos que acertar solo.
• ¿Por qué traerlo al siglo XX, al barracón de un campo de concentración?
Porque hay que seguir testimoniando. Cuando hice “Camino del Cielo” de Mayorga en el San Martin de Buenos Aires me quedaron cosas por decir alrededor del Holocausto. De pronto tuve un relámpago de culpa y certeza muy fuerte. Como hombre vinculado al arte del actor tengo que seguir testimoniando. Yo no soy Primo Levy y no estuve en Aushwitz, sin embargo a mí me sigue doliendo el ser humano.
• ¿De qué habla “RIII”?
De que el poder es una muerte prematura. Por eso los políticos siempre se mueren antes de tiempo. Matan sus convicciones. La verdad. La justicia. Incluso algunos son tan demócratas que siempre están dispuestos a que los demás piensen como ellos. De eso habla “RIII”. De los que matan para sentirse libres.
• Un montaje a partir del texto clásico que supongo conserva toda su esencia. ¿Qué conserva y qué no?
Ufff… Esa es la pregunta. Eso es lo que nos preguntamos en cada ensayo. Esa es la esencia. No Shakespeare.Yo trato de no molestar con eso de la puesta en escena a los actores, pero tengo un horizonte y hacia allí vamos mientras ensayamos. Tratamos de escaparnos del texto mientras buscamos acciones, pero queremos que las palabras nos persigan. A veces nos encuentran.
• Es curioso cómo el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, de Hitler y de Shakespeare.
Sí, yo sigo creyendo que el ser huma-no tiene el arte para que la verdad no lo mate. Mira todo lo que ha pasado desde Nietzsche hasta hoy y, sin embargo, seguimos salvándonos de la misma manera. ¿Sabes por qué? La felicidad no existe, solo existe la concentración. La gente se muere con el dinero y el poder y se salva con los demás y con las pequeñas cosas de todos los días.
• “Hacer-Actuar”, “La formación del actor”… Es uno de los pocos que publica trabajos teóricos. ¿Por qué cree que falta reflexión en España?
Porque el paradigma naturalista de la televisión se lo ha devorado todo. Nadie tiene nada que decir. Es un momento crítico. No sólo aquí. ¿Qué hará el actor con lo que la televisión ha hecho de él? En eso estamos. Esa es la batalla.
• Además, Jorge Eines dirige una escuela de teatro. ¿Cómo ve a las nuevas generaciones?
Las veo viejas. Son nuevas en el calendario y viejas en el alma. Cuando empezamos a trabajar no hay otra opción que fundar referentes morales, si no no hay técnica que valga. Cuando lo conseguimos empiezan a aprender en serio y logran entender porque quieren ser actores. Ahí me encuentro con ellos y por momentos somos felices.
• Ha dicho que tenía ganas a Lorca y “Macbeth” y “Ricardo III” de Shakespeare. Tachamos uno e incluimos a...
Peer Gynt. “Hedda Gabler” de Ibsen. “Despertar de Primavera” de Wedekind. “Leonce y Lena” de Büchner. Bueno, con García Lorca sigo invicto.
• Para un catedrático, profesor, estudioso y director como Jorge Eines, ¿qué es el teatro?
Teatro es lo que ocurre. Actuar es dar lo que uno no tiene a alguien que no lo es. Por eso es difícil conseguir que ocurra algo.
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