entrevistas
• Casi un año en Argentina y otro en España... ¿Esperaban esta acogida?
Uno siempre espera lo mejor, pero la respuesta del público en la cantidad y en la calidad ha desbordado las expectativas.
• Después de estos dos años, ¿ha cambiado en algo la obra? ¿Se notan esos dos años de recorrido?
Cambia cada día. Héctor y yo partimos de la base de hacer posible que el espectador tenga la seguridad de que lo que ve ese día ni ha pasado antes ni va a pasar después. Hay ahí algo que está en el espirítu de todo actor: el evitar por encima de todo la mecanización y la rutina.
• ¿Cómo son estos dos ancianos?
Son un poco las dos caras de una misma moneda, que es la desventura, el desamor, el desencuentro... y que en última instancia descubren que se tienen el uno al otro y nada más.
• “Hay que huir del lugar de partida”, dice su personaje. ¿A dónde llegan estos dos hombres en esa huida?
A ninguna parte. Llegan a un punto que es interesante, que es el encuentro del uno al otro, de que algo es posible en común.
• ¿Cómo define José Sacristán a Héctor Alterio?
Soy por definición enemigo de las definiciones, pero si hubiese que resumir: el talento, la honradez, la lealtad y la confianza.
• ¿Lo mejor de este encuentro y de esta historia es que ninguno de los dos actores piensa en jubilarse?
Ni Héctor ni yo pensamos de momento en jubilarnos, no cabe en nuestros planes a no ser que se nos jubile: o bien porque la madre naturaleza nos dé la estocada definitiva o que el respetable nos mande a casa, pero de momento aquí seguimos.
|
Diseño y desarrollo web: Onbiquo |