El hilo conductor de la obra es llevado de la mano de dos figurantes de un rodaje. Se trata de una coproducción de Hollywood y España y la película se está rodando en un pueblecito de Andalucía. Además de estos dos figurantes cada uno de nosotros representa otros siete personajes. Yo por ejemplo interpreto a un representante de una estrella de Hollywood, un chaval del pueblo medio drogadicto, una ayudante de dirección...
• Se trata de registros muy distintos, ¿actoralmente lo llevan bien?
Ahora sí. Pero al principio no éramos muy conscientes del lío en el que nos habíamos metido. Los dos somos actores a los que nos gusta enfrentarnos a retos... Pero cuando nos pusimos a enseyar... ¡Madre mía! (risas). Se trata de un proceso verdaderamente intenso.
• ¿Se aleja esta comedia del humor convencional?
Es una comedia con tintes de clown y además no es sólo eso. Trabajamos desde el drama de cada personaje y el texto, además de divertido, llega a ser muy duro y muy dramático.
• Este texto, escrito por Marie Jones nació de una situación bastante desesperada. La actriz estaba sin trabajo y decidió escribir ese montaje que nadie le ofrecía interpretar. ¿Queda algo de todo esto en la obra?
Claramente Marie Jones habla de algo que le ha pasado a ella. Se propone este texto como un trabajo actoral, pero al estrenarla empiezan a lloverle premios. Se trata de un teatro esencial: sin apenas escenografía y con dos actores que no salen de escena... La importancia que cobra el actor es primordial.