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Un payaso blanco (el payaso de circo por antonomasia), un ciego borracho sentado en un banco, reflexiones sobre la filosofía racionalista, un enorme y amarillo patito de goma, poesía, banderas agitadas, recuerdos de familia, proyecciones de un mundo de juguete diminuto ... El 20 de enero vuelve al Alfil este espectáculo idealista, romántico y provocador de la mano de el bufón más irreverente: Leo Bassi.
• Hace ya un año estrenó este montaje en el Alfil. ¿Por qué han decidido reponerlo?
El primer motivo es que la temporada de “Utopía” acabó con muchísimo público y mucha gente se quedó con ganas de ver la obra. Y lo segundo y más importante es que yo no soy un actor de teatro, sino un bufón. En mi peculiar modo de trabajar empiezo con una idea y después, observando la reacción del público, comienzo a darla forma. El bufón necesita de la reacción y la participación del público para afinar su texto. A lo largo de este año “Utopía” se ha desarrollado y se ha convertido en un espectáculo que tiene mayor contundencia y profundidad.
• ¿Cómo ha sido esta evolución?
Ahora, después de un año con “Utopía”, entiendo el porqué del payaso blanco en un nivel más intuitivo y filosófico. La ausencia de reacción de la izquierda frente a la crisis me ha ayudado a profundizar en la necesidad del pensamiento utópico y a tener una idea más profunda de lo efímero que es. Es increíble la capacidad del ser humano de normalizar las utopías, de consumirlas. Por eso es fundamental generar otras nuevas.
• ¿Cómo presentaría este espectáculo a los espectadores en pocas palabras?
Es un montaje político pero que no usa lenguaje político. Es inspirador, ya que puede ser interpretado de formas muy diferentes. Es una invitación a la reflexión libre a través de una crítica a la actuación de la izquierda política.
• Hace un tiempo afirmó que “Utopía” sería un hito en su carrera, ¿ha sido así?
Indudablemente. Por eso estoy muy contento. Además del éxito en el Alfil el montaje ha tenido una gran acogida en Barcelona, Alemania y por supuesto en la Italia de Berlusconi. Mi personaje del payaso blanco es ahora mucho más Leo Bassi de lo que lo era antes. Soy mejor payaso blanco que cuando empecé. ¡El personaje me está invadiendo! (risas).
• Pero, además del payaso blanco, encontramos otro payaso muy distinto en la función...
Sí. En el principio del montaje encontramos un bufón mucho más cañero y cínico y en la segunda parte aparece el poético payaso blanco. El primer bufón hace lo que el público espera de él: tiene una visión de izquierdas muy crítica pero que no ofrece ninguna solución tras haber criticado. El payaso blanco, en cambio, suponía un desafío para mí mismo. ¡Hay que buscar una visión positiva! Debido a la crisis socioeconómica, el público actual tiene una gran necesidad de optimismo.
• Además de en el teatro, ¿nos traerá la Utopía a algún otro lugar de Madrid?
Aparte de las habituales salidas del Bassi Bus, he encargado un super pato de quince metros de diámetro que me están enviando desde China. Estoy pensando en llevarlo al Retiro o cruzar Marruecos con él para llevar la “Utopía” fuera el teatro. Lo haremos durante los primeros meses de 2010. ¡Pensamos batir el Record Guinness con el pato! (risas).
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