entrevistas
• “El juego de Yalta” se estrenó a finales de 2007 y ahora vuelve con el mismo reparto. ¿Alguna novedad?
Siempre que se repone algo en Guindalera es para profundizar, que es la única forma de avanzar así que en los ensayos estamos incidiendo en la verdad y en las razones de los personajes, sin descuidar el estilo. En la puesta en escena de este segundo envite, la cantante y la pianista adquieren más protagonismo aprovechando su enorme talento.
• Con su interpretación obtuvo la nominación a los II Premios Valle Inclán. ¿Considera este montaje como un punto decisivo en su trayectoria?
Todos mis trabajos son un punto decisivo. La nominación me sirvió de estímulo y siempre es un reclamo para el público. Sí puedo decir que este trabajo me obligó a superarme como actriz por su dificultad.
• ¿Qué historia de amor nos cuenta?
Lo interesante de esta historia de amor (un amor apasionado, divertido y liberador) es lo que sucede cuando los protagonistas se separan. ¿Puede la imaginación alcanzar la categoría de lo imaginado?
• ¿Quién es Anna?
La imagen de la melancolía. Es tremendamente ingenua y temerosa. Solitaria y de gran timidez, sufre una hermosa transformación en el camino hacia la madurez. Gurov es el responsable de su liberación.
• ¿Cómo es trabajar con José Maya?
Un privilegio. Actor de gran talento y generosidad con una disposición insólita en un actor de su talla.
• Friel ha quedado encantado al ver los vídeos de sus montajes y, si su salud lo permite, verá éste en directo desde España. ¿Qué significa para usted todo esto?
El reconocimiento de Friel para mí es lo máximo. Él ha visto representadas sus obras en medio mundo por grandes compañías. También obtuvimos el Premio Ojo Crítico y a mí me dieron el Premio a la Mejor Interpretación Femenina en el Festival de teatro de Palencia por “Molly Sweeney”. ¡No se puede pedir más!
• ¿Qué relación crea con Juan Pastor en su papel de director?
Trabajar con mi padre es lo más natural del mundo. Crecí viéndole actuar, enseñar y dirigir. Él es una de las personas más íntegras que conozco, es muy fácil confiar en él. Y no puedo olvidarme de mi madre, pieza clave en esta maquinaria familiar-teatral. ¡Ella convierte el agua en vino!
• Una década desde el comienzo de su trayectoria en Guindalera. ¿Cómo era la María Pastor de 2001 y cómo es la de ahora?
¡Una década! Parece mentira... Estoy muy satisfecha, he tenido la oportunidad de interpretar exquisitos papeles de grandes autores de la mano de mi maestro. No creo que pueda haber mejor aprendizaje.
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