• ¿Cree que la situación social que narra este montaje guarda alguna similitud con algún conflicto de la actualidad?
No creo que este montaje denuncie una guerra concreta, sino que habla más bien de una situación general. De las víctimas de la guerra que, como la Madre Coraje, creen que se aprovechan de ella. De la maldad y el embrutecimiento que produce en la gente corriente las situaciones extremas. Porque la guerra, además de mala, puede llegar a embrutecer la mente.
• ¿Han mantenido esa mirada distanciada que Brecht tanto defendía?
Gerardo Vera no ha querido seguir con devoción la doctrina del distanciamiento del Brecht de los largos discursos, sino más bien crear un clima expresionista y de síntesis. Esta Madre Coraje tiene mucha emoción, aunque actúe sólo por instinto de supervivencia. Ella tiene que vivir para su negocio. Su carro es una metáfora de su negocio y de su vida misma. Pero eso no implica que el espectador no vea que esta mujer tiene sentimientos aunque no consienta que éstos la gobiernen.
• ¿Qué ha supuesto para usted interpretar a Madre Coraje?
Era una de las ilusiones de mi vida. Cuando era pequeña y comencé a hacer teatro soñaba con hacer este papel si algún día llegaba a ser una actriz profesional y a subirme a un escenario…