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| Miguel Ángel Solá |
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| Por el placer de volver a verla |
| Enero 2010 |
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• ¿Qué nos cuenta “Por el placer de volver a verla”?
Otra historia de amor. Este hombre se dio cuenta de que algo fundamental pasó en su vida y tuvo la mejor ocurrencia: festejarlo en un escenario.
• Manuel González Gil, Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza. Imposible no recordar “Hoy: el diario de Adán y Eva”. ¿Qué le viene a la mente?
Montones de amor. El apostar a que las ideas están repletas de sentimientos y que los sentimientos repletos de ideas. Creer en una forma de teatro que va a contra corriente, apartado de la moda, de la vanguardia; que privilegia al actor, al que pone la piel, la sangre, los huesos. “El Diario…” ha sido y será único. Pasarán los años y el público seguirá hablando de él.
• ¿Cómo es volver al escenario con Blanca Oteyza?
Escribimos juntos, producimos juntos, nos hipotecamos cuanto sea necesario juntos, actuamos juntos. Y escribimos las cuñas de radio, las grabamos, y hacemos los carteles, la folletería, las entrevistas… Nos elegimos para todo eso. Es mi compañera, “la elegida” para todo desde que la vi.
• ¿No le tienta a Miguel Ángel Solá volver a trabajar en Argentina más o menos asiduamente?
No. Hice muchísimo estando allí. Ahora me toca hacer muchísimo aquí si tengo oportunidades.
• Tiene una larga trayectoria como actor y pertenece a una familia de generaciones de actores... Ahora su hija María Luz quiere seguir esos pasos y ya debutó con usted en “U.C.O.” ¿Qué piensa cuando la ve actuar?
No puedo pensar, el corazón se me agranda y me ocupa toda la masa encefálica.
• Sus premios son casi innumerables, su trayectoria muy sólida... Quería jubilarse dando vida a Dalmacio y ahora pretende jubilarse con Miguel. ¿Habrá vuelta atrás en esa decisión?
Esta obra va a durar muuuucho… Confío en despedirme con este personaje, si es que no puedo volver a hacer “El Diario…”.
• ¿A qué le gustaría dedicarse después a Miguel Ángel Solá o qué le queda por hacer?
No puedo imaginarme haciendo otra cosa.; pero, si logro que mi mujer llegue a mantenerme como prometió, voy a escribir para ella, que mal no se me da, y a acompañar a mis hijas, si ellas sienten que puedo serles útil.
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