entrevistas
• Tercera temporada que el público de Madrid tiene el placer de volver a verles sobre el escenario. ¿Vive en esta edición los encuentros con su madre de forma renovada?
Estamos orgullosos de haber logrado la adhesión del público durante tanto tiempo y a pesar de esta época de triste crisis. Estoy orgulloso de mi compañera de trabajo que me cuida sin desmayo, como mi madre, la única que tengo en este momento.
• “Por el placer...” es una obra que podríamos calificar como intimista en la que todos podemos vernos reconocidos por los momentos que recrea. ¿Por qué más cree que tiene tan buena acogida?
Es una obra íntima pero que se proyecta y multiplica al infinito. Tiene la peculiaridad de haberse hecho tanto ante mil doscientas personas como ante trescientas porque llega hondo, porque destapa puertas clausuradas, reivindica el propio recuerdo, acuna, limpia, duele lo justo y alegra el todo.
• Una obra en la que el mayor puede revivir el amor de quienes ya no están en su realidad pero que siguen presentes y el joven puede comprobar que la felicidad que le aportan sus seres queridos persistirá infinitamente...
Creo que revive el por qué primero y último de la vida: el necesitar haber sido querido incondicionalmente por alguien alguna vez.
• “Por el placer...” es tierna y sentimental sin interés de ser dramática. ¿Cómo se consigue?
Por la propia necesidad de contar algo que hermane, una, ilusione, eleve y acaricie sin desgarrar ni excluir ni ofender a nadie.
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