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• Cuando estrenó “La violación de Lucrecia”, nos dijo que no le interesaba hacer dirección escénica. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?
Esta “Tosca” es una reposición. Me ocuparé de ella con muchísimo gusto, pero no significa un cambio en mi criterio de no volver a dirigir, es ocuparme de algo que ya hice para que salga lo mejor posible.
• ¿Dirigir esta historia es un proyecto al que no se puede decir que no?
No se puede decir que no. Es una obra maravillosa, con unos decorados impresionantes, un vestuario genial. Es un espectáculo en el que puse muchísima ilusión.
• ¿Qué tiene de especial para ser uno de los títulos esenciales de Puccini?
La música es maravillosa y la historia está muy bien narrada. El libreto es magnífico y Puccini metió ahí sus mejores galas.
• No es la primera vez que dirige, pero imagino que cada proyecto se enfrenta como si fuera la primera vez...
Claro que sí. Sobre todo porque las cosas que he dirigido han sido sumamente variadas. Puccini, Verdi, Strauss… son compositores muy distintos y muy apetecibles.
• En el Real le entregaron el año pasado el Valle-Inclán por su Bernarda Alba. Una larga lista de premios a la que ahora se suma el Corral de Comedias...
Me gustan muchísimo los premios, me hacen todos y cada uno de ellos una gran ilusión y me dan la impresión de estar muy conectada con la sociedad para la que actúo y a la que me entrego totalmente. No significan sólo éxito, significan afecto, respeto y cariño.
• Eurípides, pero, sobre todo Lorca, aparece cuando se menciona su nombre. ¿Uno nunca puede fallar con Lorca?
(Risas). Aunque tú falles con Lorca, Lorca no falla, es como Shakespeare, por mal que nos empeñemos en hacerlo, él siempre sale a flote porque es más grande que nosotros y más grande que la vida.
• Su primer éxito lo obtuvo con 18 años y Medea. ¿Cómo le ha marcado empezar con una tragedia?
Si un éxito así lo hubiera tenido con una comedia quizás hubiera tardado muchos años en descubrir que podía ser una actriz trágica, pero descubrirlo como primer paso de una carrera teatral da mucha seguridad, con lo cual todo lo demás parece casi fácil.
• Con tragedia o con algo más ligero, el público es uno más del entramado de emociones. ¿Cómo lo siente?
El público es la parte más importante después del texto, es a quien va dirigido el esfuerzo de todos como una ofrenda y tratar de convencerle de que eso está ocurriendo sólo para él es nuestro objetivo.
• En 1959 fundó su propia compañía con su marido Armando Moreno. ¿Cómo recuerda aquella época?
Muy temerosa porque tenía 24 años, el público de Madrid apenas me conocía y la primera obra que hicimos fue mi presentación. Recuerdo que estábamos empeñados hasta las cejas y todo se jugaba a una carta.
• ¿Qué siente Nùria Espert cuando se sube a un escenario, cómo es ese paseo del camerino al escenario?
Suelo llegar al escenario antes, preparada para la función y me quedo quieta en una silla, tratando de no pensar en nada. En el momento en que me dicen “vamos allá”, le digo a Armando –fallecido en 1994– que me ayude a estar concentrada.
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