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Monologuista, escritor, músico, compositor y cantante siempre castigado sin postre, payaso, medio-médico, director, pero, ante todo, actor. Agarrado a una lanza, el coruñés Nancho Novo vuelve a Madrid para representar por segunda vez este monólogo de Rob Becker sobre la pareja que ya ha sido un éxito alrededor del mundo.
• ¿De qué va “El Cavernícola”?
Es un monólogo de humor, de mucho humor y mucho amor. Es un espectáculo en el que se hace un estudio antropológico-cómico de cómo éramos los seres humanos en la época de las cavernas, de cuáles eran nuestros comportamientos y cómo han trascendido a nuestros días. Es la madre de todos los monólogos que se han escrito sobre la pareja en los últimos veinte años.
• ¿Vamos a aprender cómo hacer para que funcione una pareja?
Si estás receptivo como espectador, seguro que sí. Yo he sacado muchas cosas que me han sido muy útiles para mi vida. Es una obra que va contra la guerra de los sexos, que busca el acercamiento de los sexos. Aparte de que es un espectáculo del que la gente sale con dolor de costillas de reírse, tiene su pequeña dosis de consejos prácticos y un mensaje muy conciliador de “entendámonos y querámonos“.
• Entre 2002 y 2005 ya fue un cavernícola. ¿Le pedía la gente volver?
Nadie me ha dicho “¡vuelve, vuelve!” (risas), pero cuando terminamos en aquella época, me quedé con la sensación de que a “El cavernícola” le quedaba todavía otra vuelta a Madrid y un montón de plazas por España. Quería rematar una faena que para mí fue un coitus interruptus.
• ¿Dónde radica su éxito?
Tiene tres pilares fundamentales. El primero, que es muy gracioso. El segundo, que tiene un mensaje. Te aseguro que las parejas salen abrazadas y queriéndose más que cuando entraron al teatro -no sé lo que les durará luego (risas)-. Y, tercero, en España, que lo hago yo, que soy un actor de puta madre y un tipo muy gracioso (risas).
• ¿Qué es más importante un buen guión o un buen actor?
Tiene que haber un fifty-fifty actor y palabra y, si consigues eso, el público pone todo lo demás.
• ¿Qué papel juega el público?
En la adaptación que yo he hecho, el público interacciona conmigo muchísimo. Planteo situaciones y no acabo las frases y me las acaba el público. Hay veces que tengo alguna pequeña discrepancia con alguna señora que opina que no hago bien las tareas del hogar.
• Abandonó Medicina en cuarto curso. ¿Le han reprochado que podía ser “un hombre de provecho”?
He sido un hombre de provecho al dejar la carrera. De hecho, mi gran aportación a la salud de la humanidad fue dejarla. Con eso creo que he salvado muchas vidas (risas).
• Y, por primera vez, dirige un corto: “Ellos tienen que jugar”...
Me he dado cuenta de lo cómoda que es la vida de actor, porque la de director es muy estresante (risas). Ha sido muy duro, muy arduo, pero también muy divertido y ahora vamos a la Seminci, al festival de Valladolid, y estoy muy contento.
• ¿Algún proyecto entre manos?
Estoy empezando a ensayar como director una obra que escribí hace un par de años. Se llama “Sombra de perro” y a finales de noviembre estrenamos en el Teatro Infanta Isabel con José Coronado a la cabeza.
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