entrevistas
• Un Presidente con nombre francés, una Primera Dama modelo con nombre italiano… ¿Estamos ante la historia de Sarkozy y Carla Bruni?
No es la historia de estas dos personas, pero como arquetipos me servía mucho más tener tipos cercanos que tipos lejanos. La historia no cuenta más que la eterna historia de la ambición en el poder y la relación entre un hombre maduro y una mujer más joven. Me parecía la forma más próxima de contar el fondo de siempre.
• ¿Cómo surge esta obra?
Surge de la idea de enseñar otro registro mío que no sea solamente el del show y el unipersonal, de dar un paso intermedio entre el actor que soy, que hará otras cosas, y el director que soy y que no sea un cambio demasiado radical para la gente.
• La obra es una crítica a…
A todos nosotros. La obra, dentro de que es divertida, reñida, tierna y reveladora, termina en la primera frase mía cuando Lidia me pregunta a la vuelta de la emisión de las imágenes: “¿pero en qué mierda de sociedad vivimos?” y yo le digo “en la que hemos hecho”.
• ¿Cómo describiría a su personaje?
Un cínico que proviene de un determi-nado ideal y de una reivindicación de infancia y que, una vez instalado, se justifica permanentemente como hacen la mayoría de aquellos que se vean reflejados.
• Lo cierto es que no deja títere con cabeza: el poder, la opinión pública, los medios… ¿Toda la sociedad está corrompida?
Toda no, pero como también dice la obra “la sociedad la mueven los generosos y la manejan los tramposos”.
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