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Nacido en Madrid en 1970, ha participado en prácticamente todos los montajes de Animalario como “Alejandro y Ana”, “Urtain” o “Marat Sade”. También destacan sus largometrajes “Un buen día lo tiene cualquiera”, “Días de cine”, “Días de fútbol”, “Te doy mis ojos”, “Los dos lados de la cama”. En televisión hemos podido verle en series como “Lex”, “Aída”, “Sin tetas no hay paraíso”, “Los hombres de Paco” o “La familia mata”.
• Después de más de un año de gira por toda España con este personaje, ¿quién es Urtain para Roberto Álamo?
La verdad, sigo sin conocerlo. Es un personaje maravilloso que me ha aportado innumerables cosas, su historia es la de alguien muy especial. Siento que no soy el mismo al final de cada función, soy mejor persona.
• ¿Le ha resultado duro interpretar a este personaje?
Me ha costado casi un año de mi vida dedicado exclusivamente a él. Pero, como te comentaba, encuentro una gratificación enorme en cada función y en cada caída…
• Ha llamado poderosamente la atención la fuerza de la puesta escénica…
Es un combate emocional. Estéticamente se utiliza todo el simbolismo y el ritual del boxeo. El público va a encontrarse en una verdadera velada de boxeo, se encontrará alrededor de un ring reglamentario donde estará en contacto directo con los golpes y los llantos. En definitiva, con lo que no se debe hacer a un ser humano. Están asistiendo al combate de Urtain consigo mismo.
• Ha participado en la mayor parte de los montajes de Animalario desde su fundación. En su opinión, ¿qué es lo que caracteriza a su compañía?
Animalario es un colectivo de seres humanos a los que les unen los intereses comunes por el amor, el humor y la pasión por cuestionarse y por contar historias para intentar vivir en un mundo mejor.
• Cuando Urtain se suicida en 1992 usted tenía 22 años. ¿Qué recuerdos tiene de este momento de la historia?
Con 22 años no estaba muy ocupado en este tipo de cosas. Recuerdo ver la muerte de José Manuel Ibar en los diarios, pero en el momento no era tan consciente de la importancia de este año para la historia española. ¡Estaba hecho un auténtico loco! (Risas). Recuerdo que los políticos y los medios de comunicación decían que las Olimpiadas de Barcelona eran el paso definitivo hacia una España moderna que dejaría atrás el peso de la etapa franquista… El tiempo demostró que aquello no era verdad en absoluto, los Juegos Olímpicos no fueron ninguna panacea.
• ¿Ha cambiado mucho España en estos años?
Ha cambiado poco, pero se van consiguiendo algunos avances y hay que ser positivos… Pero creo que vamos a pasos de tortuga en lo que a revolución afectiva se refiere. Aquí falta todo por hacer, las cosas no pueden quedarse en una conversación entre intelectuales en La 2. El amor hacia uno mismo, hacia la vida y hacia los otros debería impregnar toda la sociedad. Aún queda muchísimo por hacer en España en lo que a tolerancia se refiere.
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