entrevistas
• Lo de estos jueces, ¿es más una fiesta o un cachondeo?
Se refiere a la fiesta de la magistratura y lo que hacen para celebrarlo es representar una farsa antigua, “El cántaro roto”. Pero también alude un poco a que la Justicia es un cachondeo, se ha convertido en campo de batalla de los partidos políticos y parece que los jueces hacen política más veces que su trabajo.
• Parece que nada ha cambiado desde que la obra se estrenó...
Lo estamos viendo continuamente, han seguido ocurriendo episodios en los que se muestra que el Tribunal Supremo está dividido al igual que el Constitucional… El mérito de esta fiesta está en la adaptación de Ernesto Caballero: mezclar la Justicia de ahora con una farsa de hace doscientos años, que ya ocurrían cosas parecidísimas.
• En esta farsa hace dos personajes. Un juez corrupto y don Faustino...
Ernesto Caballero hace un paralelismo entre el juez que interpretamos en la farsa clásica, el juez Adán, y el juez del Tribunal Supremo, don Faustino. El primero es un juez que aplica el derecho de pernada, una especie de Strauss Kahn, y don Faustino es un juez que se ha movido siempre por la zona de Marbella y es también corrupto.
• ¿Santiago Ramos ha tenido alguna experiencia personal con algún juez?
Estuve detenido cuando el franquismo, pasé una noche en comisaría y a la mañana siguiente salí y no vi a ningún juez. Estudié derecho un par de años, pero lo dejé para ser actor y no volví a tener contacto.
• ¿No creía demasiado en la Justicia o le pudo lo de ser actor?
Me podía lo de ser actor, me gustaba más y aquello casi fue una pérdida de tiempo, pero son cosas de esas de los padres de la época. Pensaban que el teatro no era una profesión. Fue una decisión tomada cuando era niño y no me arrepiento.
• ¿Cuál ha sido hasta el momento el veredicto del público para esta obra?
El público ha reaccionado muy bien. Es una obra en la que funcionan mucho las risas, es muy divertida y la gente al final se pone en pie y se entusiasma.
• En “Noviembre” interpretó a un presi-dente gamberro y ahora un juez corrupto. ¿Le van los papeles disparatados?
Siempre estoy buscando comedias porque son mi especialidad. Cuando haces un ‘dramón’ las emociones son más internas, la comedia es una sensación que se manifiesta muy en alto y eso me gusta muchísimo.
|
Diseño y desarrollo web: Onbiquo |