Se trata de un encargo del Festival de Mérida, los organizadores pensaron que esta obra encajaba con Animalario. La compañía lleva trabajando desde hace tiempo con Shakespeare y con los clásicos desde nuestros talleres. Este montaje era una buena oportunidad para “atacarlos” directamente desde una visión contemporánea del texto.
• La visión contemporánea de una familia romana del Bajo Imperio...
Aunque hable del Imperio Romano es una obra completamente actual tanto en los conflictos personales como en las circunstancias políticas. Las cosas no han cambiado demasiado, la situación de declive es muy similar a la que está ahora viviendo Occidente. La caída del Imperio Romano no es muy distinta a la caída del sistema capitalista.
• ¿Se ha respetado el texto de Shakespeare?
Se ha realizado una traducción fiel al texto original. Pero hemos hecho nuestro el texto con personajes que se doblan.
• En referencia a esos personajes “doblados”, usted ha afirmado que: “los actores representarán cada uno un personaje y formarán parte de un coro, serán la jungla, el bosque, Roma...” ¿Cuáles son la razones de esta interpretación desdoblada?
En “Hamelin” o en “Pornografía Barata” ya trabajé con actores que eran coro al mismo tiempo. Estoy muy interesado en trabajar los personajes a través de esta idea comunitaria de interpretación. No hay que olvidar que esta tragedia está basada en las obras clásicas griegas y romanas, en los orígenes del teatro. Ese es el teatro que sobrevivirá siempre.
• Define el contexto de “Tito Andrónico” como “una apacible cena de domingo en la que los padres se comen a los hijos”. Esta imagen recuerda bastante al cuadro goyesco de “Saturno devorando a sus hijos”... ¿El tiempo juega un papel importante en este montaje?
Shakespeare juega mucho con el tiempo. Nunca tenemos una noción muy clara del mismo, no sabemos si en el transcurso de la acción ha pasado un día o siete meses... Las escenas son anacrónicas, podrían suceder tanto en el siglo IV como en el XXI, esto es lo que más me interesa de esta propuesta. La violencia que se sucede en el texto es completamente contemporánea, podría ser la escena de una cena de domingo o de Navidad donde por debajo hay una gran furia y en la superficie tan sólo la cotidianiedad.
• ¿Qué tiene la familia, que todos los grandes dramaturgos la utilizan para hablar de los mayores dramas?
En una familia se define el proceso vital del ser humano. Es donde nace y donde muere y donde se establece una organización social que perpetua el ejercicio del poder. El padre manda y el hijo obedece; y será asi mientras a los padres o a los dioses no les interese cambiar de orden social.
• ¿Qué poder es peor, la coacción o el consentimiento?
Los dos por igual, uno se nutre de otro; se complementan porque son marido y mujer. Un ejemplo lo tenemos en el nazismo: igual de brutal que los exterminios es que fuera Hitler votado por el pueblo. El uso del poder es lo verdaderamente peligroso, no el poder mismo. Otro ejemplo perfecto lo tenemos en la persona de Silvio Berlusconi y en sus votantes...
Director escénico, actor, doblador y actualmente gerente del Teatro Español, Mario Gas (Uruguay, 1947) es una de las figuras fundamentales de la escena teatral española. Hace unos meses triunfó con la reposición de su paradigmático “Sweeney Todd” y ahora ha regresado a la dirección con este clásico de Arthur Miller sobre el fin del sueño americano.
• Tras el éxito del musical “Sweeney Todd” ahora dirige una obra de corte profundamente realista...
Intento no encasillarme y abordar de un modo distinto cada montaje. Mi objetivo es hacer un teatro que diga algo, que explique cosas. Cuando se dio la posibilidad de hacer esta coproducción tripartita entre el Centro de Artes Escénicas de Salt, el Teatro Lliure y el Español me puse manos a la obra. Me encontré con un texto paradigmático, realista (no naturalista) y que explica la vida de una familia, de un hombre y a la vez de todo un sistema. Es una verdadera tragedia laica.
• Elia Kazan dirigió esta obra por primera vez en Broadway allá por 1949. ¿Qué queda de esa memorable puesta en escena?
De ese montaje tengo las referencias que tiene todo el mundo, no he profundizado en la puesta en escena de Kazan. Cuando comienzo un proyecto siempre siento el deseo de poner en pie algo nuevo. El teatro no es literatura dramática, sino una realidad viva y nueva cada vez.
• ¿Qué cree que supuso esta obra para el público del 49 y que le supondrá ahora?
Significó una revolución del teatro americano en cuanto a la forma y al fondo de explicación de las cosas. Muestra individuos enfrentados consigo mismos, produndamente vivos, contradictorios y nunca maniqueos. En las ciudades en las que ya hemos estado parece que al espectador le ha resultado una puesta en escena potente y que produce emoción y reflexión.
• No deja de ser curioso que un clásico como éste se haya llevado tan poco a escena en nuestro país.
No creo que se haya representado poco en España. Además de la multitud de montajes de los grupos de teatro amateur, Tamayo la llevó a escena varias veces a lo largo de su vida y en 2000 fue protagonizada por José Sacristán en el montaje de Pérez de la Fuente. Hay incluso dos películas (una con Dustin Hoffman) y también se ha llevado a televisión en ‘Estudio 1’. Todo el mundo ha oído hablar de ella, ha calado en el subconsciente colectivo.
• Ciertos críticos teatrales han dicho que esta obra es una contraposición a la tragedia de Aristóteles... ¿Podría explicárnoslo?
(Risas). Hay una frase que dice que no hay que dejar las cosas a los intelectuales porque acaban quemándolo todo... Supongo que se refieren a la ruptura con las tres unidades aristotélicas de tiempo, espacio y acción en el teatro. Miller rompe afortunadamente con esas normas, siguiendo la estela del expresionismo alemán, de Strindberg o de O’Neill. Pero esta ruptura no es nueva, ya se produjo en el Siglo de Oro español, por ejemplo.
• Si el viajante Willy Loman fuera el héroe trágico moderno ya no se enfrentaría al destino...
No. Como decía Sartre, ahora el verdadero infierno son los demás...
• En una “isla desierta” teatralmente hablando, ¿de qué tres obras no podría prescindir?
Soy muy reacio a este tipo de elecciones hipotéticas. Todo depende de la situación, depente del cómo y del cuándo. Me han marcado muchos textos teatrales, pero sólo diría lugares comunes...
• La temporada en el Español está alcanzando su recta final. ¿Cuál es su valoración?
Estoy prudentemente contento. Creo que estamos haciendo una temporada potente con una asistencia masiva del público. Hemos apostado por algunos espectáculos polémicos y de cierto riesgo.
Hermana de uno de los cómicos más surrealistas de nuestro país y su principal fan, Olga Garó es una cara habitual de la pequeña pantalla en programas como “Humor se escribe con H” o “El Destornillador”. En teatro y de la mano de Ángel Garó, ha trabajado en “Personas Humanas” o “Garó en Off”. De nuevo a su lado interpreta ahora a una diva venida a menos, en esta obra de Rafael Pence que ha prorrogado por segunda vez.
• Se ha incorporado recientemente a la obra “Como te mueras te mato”, ¿cómo ha sido esta experiencia?
Fantástica. Al principio me hizo ilusión por un lado, pero fue una decisión difícil porque estoy acostumbrada a la televisión, que no es el medio que más me gusta, pero es muy cómodo. Al final me lo pensé, lo hablé en casa, porque tengo dos hijos, me decidí y ha sido fantástico. Ellos están muy contentos con el personaje que se ha construido y yo también.
• Supongo que es un reto incorporarse ahora. ¿Qué ha sido lo más fácil y lo más complicado?
Lo más fácil es trabajar con Ángel porque es lo que siempre he hecho. Aunque somos cinco, él se ‘come’ todo. En primer lugar porque es un hombre de escenario totalmente llevado al límite y, además, porque su personaje se lo permite. Lo más difícil era afrontar este papel con una compañía de actores donde yo nunca había estado.
• ¿Había visto la función antes?
¡Cuarenta veces!
• ¿Y eso le ha ayudado a la hora de preparar el papel?
A mi papel le he dado un estilo diferente porque es como yo lo veía.
• ¿Y cómo es ese personaje? ¿Quién es Pilar?
Es la cuñada. Era una cantante de ópera que ya está, acabada no, acabadísima. Es una diva venida a menos y no es consciente de ello.
• Todos los personajes luchan por la herencia de un millonario...
Estamos todos luchando en plan buitres que es lo que somos.
• La obra ha prorrogado, ¿cuál cree que es la razón del éxito?
La obra es muy entretenida, muy amena, pero además Ángel se come el escenario. Amén de que la obra está dirigida y escrita maravillosamente bien, él hace una función fantástica. Es algo espectacular.
• Ser la hermana de un cómico tan particular como Ángel Garó, ¿le ha supuesto más ventajas o más inconvenientes a la hora de trabajar?
Yo he estado encantada, porque lo que he hecho es lo que he querido hacer, no he tenido más pretensiones. No porque no fuera ambiciosa en mi trabajo, sino porque yo ya tengo una familia formada y en determinados momentos me ha compensado más la vida que llevo. Si hubiese querido otra cosa hubiese luchado como tanta gente. Hubiese ido a castings y hubiese trabajado y trabajado.
• De lo que concluimos que le encanta trabajar con su hermano, ¿no?
Sí. Yo lo tengo claro. Siempre estoy ahí. Los dos somos como una piña.
• ¿Se ve siempre haciendo humor o le gustaría hacer un drama alguna vez?
A mí me encanta todo. Lo que ocurre es que no ha venido nadie a proponérmelo ni yo lo he buscado.
• A lo largo de su trayectoria con Ángel Garó habrá muchas anécdotas...
Yo no suelo beber nada, pero la primera vez que actué me trajeron una botella de champán. Yo me pasaba la mayoría del espectáculo detrás del escenario y con los nervios me mojaba los labios, pero mojándome los labios, mojándome los labios al final se me cayó la botella y salió rodando cuando Garó estaba actuando. Después me quería matar (risas).
• Tiene uno de los papeles protagonistas, Maravillas...
Maravillas es una superviviente de su época. Ha tenido que buscarse la vida, ya que las circunstancias no le han dejado más remedio. Es muy noble y con mucho genio cuando tiene que sacarlo. Un mujer de bandera.
• ¿Sigue algún ritual antes de salir a escena?
El ritual es el de siempre: vocalizar, para no salir frío a cantar y, sobre todo, en zarzuela repasar las escenas, ya que para mí lo mas complicado es el texto hablado de la zarzuela.
• ¿Cómo se enfrenta a un nuevo papel?
La preparación en lo musical es lo mismo que en ópera: memorizas la música que para los cantantes es la parte más fácil y lo preparas con un pianista para que tu voz se acostumbre a la partitura. Luego, en mi caso, escribo muchas veces el libreto para memorizarlo bien, ya que se utilizan palabras que en el lenguaje hablado moderno no utilizamos.
• ¿A quién admira Amparo Navarro?
Cualquier persona que tenga el valor de subirse a un escenario ya es digno de admiración porque en el escenario te sometes a un examen contínuo.
Rafael es un hombre aristócrata, liberal y conspirador. Piensa en la libertad, que es por lo que lucha.
• ¿Cómo se metió en este mundo? Creo que tiene que ver con la mili...
Sabían que me gustaba cantar, me escucharon cantar algún bolero y me propusieron participar en un concierto con la banda militar a la cual yo pertenecía. Así comenzó todo.
• Qué bien tener un amigo barítono, ¿no?
A mis amigos les parece raro, pero me aceptan (risas).
• ¿Ópera o zarzuela?
En los casi dieciséis años de mi carrera me he desenvuelto más en la ópera, pero me quedo con las dos, ¿puedo?
• ¿Hay algún personaje que le gustaría hacer?
Tengo muchos, no sería justo decir uno solo: Don Rodrigo (“Don Carlo”), Don Carlos (“Ernani”), Vidal Hernández (“Luisa Fernanda”) y Pierrot (“Die tote Stadt”)...
• Un recuerdo inolvidable encima de un escenario...
El dúo de la ópera “Los pescadores de perlas” con el maestro Alfredo Kraus.
• ¿Cómo es su personaje, Elena, la marquesa de Albar?
Es una mujer huérfana que va siempre con su mayordomo, que interpreta Luis Varela, lo cual para cualquier cantante es un seguro de vida. Está comprometida con Rafael Sanabria, que es un liberal, y su único afán es ir a buscarlo porque parece que tiene amores con una comedianta. Se arma de todo su valor y de su mayordomo, se va en su busca y finalmente huye a Francia. Es una mujer muy adelantada para su época que está dispuesta a todo para ser feliz.
• ¿Cuál es su parte favorita del espectáculo?
Mi parte favorita como cantante y como artista es el monólogo en el que Maravillas cuenta lo que es ser un artista y lo que significa subirse a un escenario. Es maravilloso.
• Debutó como profesional a los 23 años y conoce bien lo difícil que es hacerse un hueco. ¿Qué le diría a la gente que empieza ahora?
Les diría que busquen la verdad, que es lo único que te lleva a la felicidad.
• Proyectos...
Además de “La Calesera” estoy volcada con una ópera contemporánea que ha escrito el maestro Miquel Ortega basada en “La casa de Bernarda Alba”. De todos, escogí a Martirio, que es un personaje que tiene muchas aristas.
Es un hombre muy servil, muy pusilánime, muy poquita cosa, muy timidito, un poquito relamidín, muy cortito y muy divertido.
• Aunque su trayectoria es muy extensa, hoy es conocido por su papel del avinagrado Antúnez en “Camera Café”, ¿pero cómo es Luis Varela en realidad?
No tengo nada que ver con el jefe de la oficina, no soy tan mal genio ni me enfado por todo ni soy mal hablado, pero me encanta hacerlo. Es entrañable y, además, muy humano.
• En 2007 la Academia de la Televisión le concedió el Premio al Mejor Actor. ¿Qué significó ese premio?
Llega cuando tiene que llegar. Lo que más me gusta es que sea un reconocimiento de toda una vida dedicada a esta profesión. Para mí ese es el mejor premio, reconocimiento a una labor y ver que todo lo que he sembrado, no ha sido en balde.
• Empezó con 10 años mientras estudiaba la carrera de piano, ¿por qué se decantó por la interpretación?
Empecé de niño por una casualidad, provengo de una familia de músicos y empecé la carrera de piano, pero no tenía tiempo para estudiar. Al final, los destinos de la vida, soy actor...
Conocido en su tierra como el “Carlos Latre Canario”, Matías Alonso inició su carrera como imitador cómico con su actuación en el certamen de Miss Las Palmas. En 1992 fue invitado al programa ‘Hablando se entiende la gente’ de Tele 5, donde se despachó a gusto imitando a famosos. Actualmente es uno de los humoristas más conocidos en las Islas Canarias y desde 2004 tiene su sección en el programa ‘Esto es muy serio’, de la Televisión Canaria. Compagina todo ello con sus apariciones en la radio y con diversas actuaciones por todo el territorio nacional.
• ¿Cómo es su personaje, el locutor Déniz?
Es un hombre que se cree el centro del universo, piensa que todo gira a su alrededor. Se siente el señor y el amo del cabaret. Es un ser muy histriónico y exagerado. Adulador y soberbio al mismo tiempo.
• ¿Qué relación tiene con el Capitán Varela?
Es su dama de cuarto, su pelota. Mantiene una relación de sumisión hacia él, pero a la vez mi personaje se siente el anfitrión, ya que hace la presentación de todos los invitados del programa.
• Es muy conocido en su tierra por sus variadas imitaciones tanto en la radio como en la televisión; le conocen como el “Latre canario”. ¿Cómo ha sido interpretar en este musical multitud de voces?
La imitación era lo más sencillo, llevo años haciéndolo en Canarias. Lo más difícil para mí está siendo la interpretación, ya que ésta es mi primera vez. La voz más difícil es la de Aznar y a la que tengo más cariño es a la del rey. En el espectáculo, recordando el 23-F, también tiene que detener otro golpe de estado, esta vez en del día del Orgullo Gay. (risas).
• Defina el humor del espectáculo.
Se trata de un humor absurdo, irónico y sobre todo basado en la realidad. A pesar de ser un montaje ambientado en los años 50 se tratan temas de gran actualidad.
• ¿Alguna influencia del famoso carnaval canario?
Sí. Hemos cogido la figura de Juanito “El Pionero”, el primer drag queen de los Carnavales canarios y que en el montaje es el protagonista del golpe de estado del Orgullo gay. En general todo el espectáculo tiene un toque carnavalesco y de transgresión.
Es uno de los actores más representativos de los primeros años de la democracia. Tras su gran éxito “Los Gozos y las Sombras” (1982),
ha trabajado con los directores más importantes de nuestro país. Desde “Martín Hache”, de Adolfo Aristarain, lo hemos podido ver en un sinfín de películas y también en teatro.
• ¿Cómo es el Edipo de Eusebio Poncela?
Espero que hagamos un Edipo muy conciso, muy sobrio y muy coherente. Este hombre es un investigador nato. De hecho, su amor a la investigación es lo que le va a llevar al desastre.
• ¿Qué hay de Edipo en Eusebio y de Eusebio en Edipo?
Me identifico mucho con su idea de no ser culpable, de no sentirse culpable por nada de lo que ha hecho, hace o hará porque es inútil, es perder el tiempo.
• Es un poco dejarlo al azar, el destino.
Sí, es el destino. Uno tiene que hacer las cosas lo mejor que pueda y si lo hace mal, es mejor que no haberlo hecho. Responsabilidad sí, el hacerse cargo también, pero no sentirse culpable ni ante sí mismo ni ante nadie.
• ¿Qué destacaría de este montaje?
El hecho de no calentar el texto, de no vaporizarlo en grandes gestos, sino todo lo contrario. Es enfriar el texto, que nazca un poco de dentro de ti porque de esa manera, es curioso, emocionas más al espectador que si lo hicieras con grandilocuencia. Éste es un montaje muy arriesgado y muy moderno.
• Da la sensación de que es un Edipo comedido...
No es comedido. Al principio, no es que sea arrogante, pero es un hombre con poder y luego lo vemos en el extremo opuesto, despojado de todo, pero no comedido.
• ¿Qué nos diría del trabajo del director?
Estoy dirigido al milímetro y es una cosa que me fascina y me siento muy seguro, porque, además, noto que dejan libre tu inteligencia como actor para poder confeccionar lo que te están diciendo. El marcaje es muy sugerente y muy sencillo, pero muy contundente.
• ¿Qué supone estrenar en el Matadero e ir después al Festival Grec y al de Teatro Clásico de Mérida?
La exposición es perfecta, porque hacemos Madrid, Barcelona y un festival internacional como es Mérida. Me apetecen mucho los tres sitios. Además, Legazpi es uno de los barrios de mi infancia, es más, uno de los múltiples colegios de los que me echaron por raro estaba enfrente del Matadero, así que me hace gracia volver después de tanto tiempo.
• Dice que le echaron del colegio por raro, ¿se definiría como un actor un tanto al margen, que va por libre?
Yo no me defino. Estoy al margen de los acontecimientos y avatares de esta profesión fuera de lo que es el trabajo: las fiestas, las reuniones, la mafia, los premios y la biblia en verso. Yo paso de todo eso y me lo hacen pagar, pero no me importa, yo ahí no entro.
• Pero hay proyectos futuros...
Voy a dirigir una película que aún hay que preproducir y luego rodar y antes tengo que hacer otra como actor después de esto y hasta ahí llego. Ya veremos.
Su capacidad para hacer comedia es, según confiesa, “genética pura”. Este actor y humorista andaluz comenzó su andadura haciendo monólogos en el “Club de la comedia” aunque su rostro se hizo conocido con el papel del ‘frutero’ en “7 vidas”. En teatro también hemos podido verle en “5hombres.com” y “Ave Sosía” de la compañía ‘Los ulen’. Ahora compagina su trabajo en la serie “La Tira” con este espectáculo en el teatro Arenal.
• Háblenos de su espectáculo.
Son monólogos de humor escritos por mí en los que hablo de mi generación y los problemas con la vivienda, las nuevas tecnologías… Cosas que parecen increíbles pero que me han sucedido.
• Pónganos un ejemplo.
La primera vez que me subí a un avión. La azafata explica a 8.000 pies que en caso de posible accidente de arriba saldrá… Tú piensas “¡El arcángel San Gabriel!” Y te dicen: “una mascarilla”. “¿Y para que quiero yo hidratarme la piel ahora si me voy a estrellar?” Son reflexiones que yo he tenido de verdad.
• ¿Tiene cabida la improvisación en el espectáculo?
Total. Incluyo lo que me parece según el día y cómo esté el público. Incluso si a alguien le suena el móvil y me lo permite lo cojo y hablo. Eso es lo que más gusta.
• El cómico, ¿nace o se hace?
Tiene que nacer. Yo tengo muy claro de donde me viene la vena: de mi abuela. Era como la mayor de “Las Chicas de Oro” con un humor muy directo y que llevaba el carpe diem hasta sus últimas consecuencias. De ella he aprendido a ver la botella siempre medio llena lo que me ha llevado a veces a rayar el alcoholismo (risas).
• Estudió Derecho. ¿Cómo surgió lo de dedicarse a esta profesión?
Yo lo tenía muy claro así que como siempre contaba chistes me contrataron en un pub en el año 83 por 1.500 ‘pelas’ más las copas por actuar. Y ahí empezó todo, luchando mucho hasta llegar a donde estoy.
• Muchos le siguen recordando como el Frutero de “7 vidas” ¿le molesta?
No, que va. Yo le guardo mucho cariño y me ha aportado mucho. Lo que intento es demostrar con mi trabajo que soy capaz de hacer otras cosas.
• ¿Qué cosas le hacen reír?
Los diálogos Zapatero-Rajoy. Son los nuevos Tip y Coll del panorama español, una pareja muy desaprovechada. Y de compañeros, Groucho Marx, Woody Allen, Gila y Faemino y Cansado.
• ¿Se puede hacer humor de cualquier tema?
De casi cualquier tema. De una desgracia o de los defectos físicos se puede pero no se debería.
• Uno de sus rasgos inconfundibles es el bigote ¿se lo quitaría por exigencias del guión?
Si es por exigencias de un buen guión… sí, aunque me lo quitaría más por una buena causa. Soy embajador de Síndrome de Down en Jaén y si alguien pagara una pasta destinada a ‘mis’ niños me lo quitaría 40 veces.